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viernes, 25 de mayo de 2012

La República Bananera De Mis Santos Cojones.

Ayer me volvió a saltar a la cara un tema que me pone muy nerviosa: el de la verdad.

- Tú piensas y piensas, argumentas, razonas y razonas y razonas y le das vueltas intentando demostrar tu verdad.

Preferí dejarlo pasar porque no era el momento ni el lugar de perderse en pláticas filosóficas sobre qué es la verdad y si es un concepto subjetivo u objetivo.

Os daré un par de ejemplos de verdades objetivas y subjetivas.

1. Según el calendario Cristiano hoy es viernes día 25 de Mayo.
Esto es así y no hay más y si llama ahora mismo un fulano a mi puerta diciéndome que según el calendario Cristiano hoy es 3 de Julio, será mentira. En cualquier calendario Cristiano que miréis en el momento en el que yo escribo esto, hoy es viernes 25 de Mayo. Punto final.

2. El ordenador desde el que escribo es mío. No tiene mi nombre grabado pero es de mi propiedad puesto que yo lo compré, lo pagué y le doy uso y en ningún momento he cedido su propiedad a nadie.
De modo que si llama a mi puerta el fulano que dice que hoy es 3 de Julio y me dice que este ordenador es suyo, estará mintiendo de nuevo.

Estas son verdades objetivas. En el momento en que escribo estás líneas es día 25 de Mayo del 2012 y el ordenador desde el que escribo es de mi propiedad.
Si esto no os parece correcto, dejad un comentario y veréis, con una simple frase, como os convenzo.


1. - Mire caballero, le voy a hacer una cura un poco aparatosa, si le hago daño, avíseme.

- ¡Ay, me duele!

- Pues no he hecho más que empezar... dígame, en una escala del 1 al 10, ¿cuánto le duele?

- 8.

Bien. Puede que mi umbral para el dolor sea diferente del de este señor porque cada uno tenemos un umbral diferente para el dolor. Puede que yo dude de que lo que le estoy haciendo pueda ser un dolor de 8 en una escala del 1 al 10. Pero que al paciente le duele, eso es seguro. Y que si jura y perjura que el dolor es de 8/10, le está doliendo bastante.
Esto es una verdad subjetiva porque yo no tengo modo de demostrar que el dolor de este señor es 8/10 ni tengo forma de probar que debería de dolerle más o menos. La verdad para el paciente en ese momento es que le duele mucho y el hecho de que a mí no me duela nada no significa que el paciente mienta.


2. -¡Esta paella está súper rica!

- Qué dices, esto no es paella, es revuelto de arroz con trozos de pollo y pimiento, mira, el arroz está esgachao, no tiene suficiente azafrán, le han puesto maíz y la paella de verdad no lleva. Además le falta sal. Esto está malísimo, voy a pedir que nos lo cambien por otra cosa.

Bien, puede ser que el arroz esté esgachao, que la paella no deba de llevar maíz y que le falte azafrán. Pero eso no quita que a mí me pueda parecer que esté bueno y que no mienta cuando digo que me gusta. No por estar el plato mal cocinado tiene que ser mentira que me gusta y no por gustarme tiene necesariamente que estar bien hecho.

Esas son verdades subjetivas, como que el rosa es un color de niña, que los días grises son deprimentes etc. El color rosa puede ser ciertamente un color de niña para mí pero si busco la definición de rosa en el diccionario de la RAE (en cuanto a color, no en cuanto a flor), no encontraré: rosa, color de chica de la gama de... De hecho ni siquiera a mi pareja tiene por qué parecerle un color de chica, las connotaciones que una sociedad le asigne a cierto objeto / persona / clima etc no son verdades universales, son algo más complejo en lo que no me voy a meter ahora.

En cambio es una verdad objetiva que en este momento en el que escribo es viernes 25 de Mayo y tengo un mono de tabaco que no sé qué hacer para controlarlo.
Del mismo modo que es una verdad objetiva que llevo mis primeras 24 horas sin fumar.
Tengo signos y síntomas de mono (síndrome de abstinencia queda mejor pero estamos entre amigos), llevo 24 horas sin fumar y no 38 ni 16 y mañana a estas horas el mono real debería de estar a punto de terminar.

Que mañana a estas horas yo siga con ganas de fumar es otro tema que no tiene nada que ver con el síndrome de abstinencia físico, esa parte ya la habré superado. Mi cuerpo no necesitará fumar (ahora mismo sí lo necesita porque la falta de nicotina, sustancia adictiva a la cual yo lo había acostumbrado, lo está desestabilizando y me provoca una serie de síntomas que son tan reales como normales). Mi cuerpo habrá dejado de necesitar nicotina, el mono físico se habrá acabado, mi cuerpo empezará a acostumbrarse a no recibir más nicotina y a funcionar sin ella.
Mi cerebro en cambio seguirá asociando el tabaco a momento agradables (el piti de después de comer, de salir del cine, de salir de la ducha, el piti de antes de irme a la cama...) y me seguirá pidiendo que haga lo que al momento de turno le falta: echarme un piti.

Desacostumbrar al cerebro es un proceso mucho más largo y complicado que desacostumbrar al cuerpo, probablemente mañana a estas horas no me haya dado cuenta de que el mono físico ha terminado porque seguiré con el psicológico.

Pero lo cierto, diga Perico El De Los Palotes lo que diga, es que mi cuerpo ya no necesitará nicotina. Ya se habrá acostumbrado a funcionar sin ella. Por muchas ganas que yo tenga de enganchar un paquete entero y pulírmelo en diez minutos, por mucho que esté de mala uva, nerviosa, ansiosa etc... lo cierto es que ya no necesitaré fumar. Es una verdad objetiva, científica, demostrada. Y no hay más.

Por eso cuando ayer oí esas palabras, esa es tu verdad, de quien las oí, tuve ganas de pegarme un cabezazo contra la mesa.

La verdad es la que es: matar está mal, que sea aceptable y comprensible en caso de defensa propia no quita que no esté bien privar de la vida a otra persona.

Hay cosas que son aceptables, que son comprensibles, pero la verdad es que están mal, esa no es mi verdad ni la verdad del padre de Domingo Ortega, es la verdad a secas.

Si todo en esta vida es subjetivo, si no existen verdades absolutas, pilares robustos sobre los que sostenerse... ¿qué nos queda? Ya os lo digo yo: NADA.

Por eso sé que lo que alguna gente que he conocido y me ha rodeado me ha hecho está mal y esa es la verdad pura y dura, pueden intentar explicarlo, justificarlo y lo que buenamente quieran. Pero la verdad es la que es.

Cada uno no tiene, como se empeñan los programas de televisión en decir, su verdad, si Fulanita ha ido a contar que se ha acostado con Menganito que en aquella época estaba con Perenganita, eso está mal porque la intimidad de dos personas le pertenece única y exclusivamente a ellas y airearla por despecho, por dinero o por lo que sea, está mal, punto.
Y si hubo coito entre Funalita y Menganito, no es la verdad de Fulanita que se acostó con Menganito, es la verdad a secas. Si Menganito cuenta a la semana siguiente que no se acostó con Funalita, esa no es su verdad, es una mentira.

Cierto es que cada uno tiene su propio código moral, su propia escala de valores pero hay valores que deben de ser comunes, verdades que deben de ser verdades sin más y no la verdad de uno o la verdad de otro y debe de haber unas bases sobre las cuales asentar ciertas conductas. Porque vivimos en sociedad, y si no hay puntos en común, leyes para todos, verdades objetivas, valores que compartamos.. entonces esto es la guerra. Todos contra todos, cada uno puede hacer lo que se le venga en gana y llevarse por delante a quien quiera.
Y así es imposible vivir en sociedad.

No es una verdad relativa o subjetiva que mi libertad termina donde comienza la tuya porque si hago uso de mi libertad para lanzarte una piedra a la cabeza y poder matarte según la fuerza y el lugar del impacto, me he cargado tu libertad y tu derecho a la vida.

Porque libertad, derechos y obligaciones son tres conceptos que no pueden existir el uno sin el otro. Y es más, son tres conceptos que necesitan de una verdad objetiva para descansar.

Así que vamos a tratar de no ser todos tan individualistas porque cuando creéis que tal cosa es vuestra verdad, que estáis en vuestro derecho y en la libertad de hacer o decir cual cosa, estáis aislándoos, estáis arrinconándoos en la sociedad. Quien actúa siempre en base a sus propias apetencias y deseos y se pasa por el arco del triunfo la más que gran posibilidad de que puede hacerle daño a otro, se aisla, se va alejando de la sociedad y esta sociedad a su vez le va dando de lado porque esa persona es dañina para ella.
Para la sociedad en la que vivimos, por mucho que los medios de comunicación y empesas publicitarias se empeñen en hacernos creer lo contrario, lo saludable es que nos respetemos y apoyemos unos a otros.
Y por mucho que, nuevamente, medios y publicistas se empeñen en hacernos creer que con tal coche o cual pantalón seremos aceptados en la sociedad, me atrevería a decir que lo único que realmente necesitamos y deberíamos de necesitar para pertenecer a ella es compartir y respetar sus normas. Apoyar al que tengo al lado y no pensar sólo en mí mismo y en lo que yo quiero. Porque puede que cuando yo necesite al de al lado éste ya no esté. Ni él ni el resto de esa sociedad. Puede que entonces yo ya esté completamente fuera de ella. Y os daréis cuenta que vivir al margen de la sociedad, sin nadie que te eche una mano, sin ningún tipo de sentimiento de pertenencia tribal y sin ayudas algunas es harto complicado y doloroso.

Y volver a insertarse en la sociedad puede que lo sea todavía más. Puede incluso que no lo consigas nunca.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Tetas.

Ayer mi amiga Midori me descubrió a cuento de mi post sobre los palos de las escobas el blog de Yael, A70, del que voy a intentar dejaros un enlace pero no prometo nada porque mi torpeza es legendaria.

En uno de sus posts Yael habla del tema de las tetas. Lo cierto es que yo había entrado ya en su Facebook y había visto la foto de la discordia y al verla lo primero que se me vino a la mente fue she's got some boobs! (tiene un buen par).
No fue en plan sucio ni criticón, fue más bien un perra, cámbiamelas.

Pero eso es ahora. Porque sin entrar en consideraciones del tipo de las que aborda Yael, el tema de las tetas da para mucho.

Yo tuve muy pronto. Creo que debí de ser la primera de la clase a quien le salieron puesto que también fui de las primeras en tener caderas y tener la menstruación, una maravilla.

En aquella época si hubiese visto las tetas de la discordia probablemente hubiera pensado que muy bonitas y que ojalá las tuviese así algún día. Algún día, no entonces.

Yo siempre fui de llevar brassière, algo así como la parte de arriba de un bañador de niña. Era algo que en Francia estaba muy de moda y como a mí me incomodaba que las camisetas me rozasen, acabé teniendo y llevando a diario unas cuantas.
Aquello sirvió en tanto y en cuanto tuve dos huevos fritos. Pecho de niña, de completamente plano a dos diminutas dunas en medio del pecho.

Cuando de repente se me aparecieron dos protuberancias tiesas y desafiantes en medio de la caja torácica, la cosa cambió. Me embutía en mis brassières como buenamente podía y seguía siendo feliz con ellas porque empezaron a oprimirme. Cómodo, lo que se dice cómodo, aquello no era. Pero me hacía feliz porque me aplastaba el pecho.

Un buen día mi madre entró en el baño cuando yo me estaba vistiendo y me pilló sin la camiseta pero con la brassière puesta. Horror, espanto. Discurso sobre lo malo que era para el pecho llevarlo así de apretado y aplastado y firme decisión de ir ese fin de semana a comprarme un sujetador.

- Pero yo no quiero un sujetador.

- ¿Cómo que no quieres un sujetador, por qué?

- Porque se notará que tengo tetas y no quiero.

No pasa nada, desfile de sujetadores reductores y deportivos y de camisetas y demás prendas de arriba diez tallas más grandes.

Creo que disimulé mi pecho bastante bien. El caso es que cuando tú tienes y el resto de niñas no, es un problema. Las demás quieren tener y como ellas no tienen y tú sí, eres una puta, como si tú misma hubieses decidido coger el hinchador de colchonetas de la playa, enchufártelo a la axila y comenzar a machacarlo con el pie. Lo de machacar es deformación profesional, no es que le estuviese haciendo la RCP al hinchador.

Después las demás iban teniendo un poco pero yo tenía mucho. Más o menos el mismo que ahora, que para mi edad está bien pero para una niña de doce años era una jartá.

La sorpresa llegó el día que una amiga mía me dijo que se había comprado un Wonderbra. Tócate el pie, de la época en la que estaban recién llegados a España y cada uno costaba un riñón. De la época en la cual yo lo hubiera dado todo por no tener tetas. En esa época, mi amiga quería tener. Incomprensible.

Con el paso de los años en la playa, la piscina etc me decían que tenía un pecho muy bonito. Mi madre no acababa de entender mi obsesión por los cuellos vueltos y las camisetas con nulo escote: algún día te arrepentirás y querrás usar toda la ropa que ahora no estás llevando pero será tarde porque se te habrá estropeado, ¡con la suerte que tienes ahora de tener el pecho tan mono, tan pequeño y en su sitio!
Obviamente no tenía catorce años cuando me dijo esto, que nadie se asuste.

Finalmente terminé por rendirme a la moda de los palabra de honor, los escotes en v etc. Pero discretitos, que yo rápido me veo excesiva. De hecho tengo dos bodys de encaje con un pronunciado escote en v desde hace tres años y estrené sólo uno de ellos hará un mes. A mi novio le encantó pero yo me veo muy folclórica. De hacer topless ni hablamos, claro.

No es que tenga un pecho enorme, no tengo ni mucho menos una talla cien, de hecho soy feliz con lo que tengo porque es suficiente para rellenar un poco una camiseta sin ser llamativo o incómodo. Pero prefiero que no me crezca, de ahí mi preocupación en el pasado post por el embarazo o la lactancia. Con los años el pecho crece, no es que a mí me haya crecido una barbaridad pero siendo como soy un poco pudorosa para el tema de los escotes prefiero que el mío se quede como está. Por ejemplo Yael tiene más pecho que yo y me gusta, lo tiene bonito. Pero es el tipo de cosa que me gusta en los demás pero no en mí, como cuando llega la moda de un tipo de prenda y piensas que a las demás les queda ideal pero a ti te sienta como a un Santo Cristo dos pistolas.
Los pechos de Yola Berrocal y compañía me horrorizan, eso también os lo digo. El pecho sea como sea lo prefiero natural, los pechos recauchutados me dan mucha grima y más sin son del tamaño de mi cabeza.

También hay que saber, en caso de quererse hacer un aumento o una reducción de pecho, escoger al cirujano. No todos los pechos operados quedan antiestéticos con un horrible canalillo (Canal de la Mancha) separándolos y dos neumáticos de coche de carreras a cada lado.

Sea como fuere hay amantes de los pechos pequeños (a mi novio por ejemplo le dan repelús los pechos-sandía), de los pechos grandes, de los mal operados (tenemos no pocos amigos que es ver dos ruedas de camión separadas por un prominente y huesudo canalillo y ponerse a tono, sea como sea la cara que se encuentra al norte, no reparan en ella porque están mirando a otros ojos).

Hay tetas, hombres y mujeres para todo. Ya os lo he dicho, el tema de las tetas da para mucho. Pero eso sí, tapaditas y lejos de la vista de nuestros machos, que tetas todas tenemos y es muy fácil ponerlas sobre la mesa pero sólo se las ponemos a nuestra pareja. Sea culpa de quien sea, venga de venga esta herencia, todas las mujeres tenemos unas y no necesitamos ver las de las demás. Y mucho menos que nuestros consortes las vean. Porque entonces ya pasamos de las tetas a una pelea de gatas y ese es otro tema.


martes, 22 de mayo de 2012

La paradoja del palo de la escoba.

Resulta esto ser que en mi penúltima carrera yo tenía un profesor desternillante. El típico profesor que ya no es precisamente joven, que ha visto mucho mundo, tiene un coco de oro y gran sentido del humor.
A menudo nos desviábamos del tema que estábamos tratando y terminábamos hablando de otras cosas.
Recuerdo el día en que acabamos hablando de modelos: oiga, ¿y puede alguien decirme por qué desfilan todas con cara de mala leche? ¡Parece que están cabreadísimas, entre la cara que ponen y las zancadas que dan parece que las obligan a desfilar y que es un suplicio! Y les contaré por qué están tan delgadas. Uno las ve a ellas, luego se prueba las prendas y se viene abajo. Pues esto es muy sencillo: cualquier prenda de ropa le queda mejor al palo de una escoba que a una persona. Se ve la prenda como es, la caída, el corte y todo esto, ya saben. Pero sin ropa pues obviamente siempre será mucho más hermosa una mujer que el palo de una escoba. Pero yo lo entiendo, ¿eh?, entiendo que para desfilar sean mejores los palos de las escobas. Pero en la vida real, créanme, ustedes no quieren ser el palo de una escoba.

Del día que nos soltó sin inmutarse no se engañen, el amor no es más que la excusa para follar mejor hablamos otro día.

El caso es que no es un secreto que a mí me encanta todo lo relacionado con la moda y la belleza.

Yo tuve unos años de gloria cuando dejé de ser un híbrido entre una niña y una mujer, encontré mi estilo, me cambió el cuerpo... Iba hecha un cromo, eso también os lo digo, porque la moda siempre ha hecho mucho daño. La moda y Britney Spears, Mari JLo y demás.

Luego, no hace tanto, llegaron los blogs de moda. Pibas sin curva alguna, delgadísimas, con piernas de tres metros y medio de largo, cabello rubio lacio o ligeramente ondulado y abundante por la rabadilla, enormes ojos claros y piel bronceada o de porcelana (vamos, pálida pero sin caer en el reblancor nuclear este mío, una cosa de muñeca de porcelana de colección, una pez pálida agradecida).

Al principio había cuatro a las que todas seguíamos. Yo pensaba que esas cuatro eran modelos y que claro, normal que estuviesen tan delgadas y tan fibrosas y apañás. Pero ahora hay chorrocientasmil. Das una patada a una piedra y salen dos millares, son legión. Y claro, sitio para mi culo brasileño -querida madre, te agradezco el eufemismo o el amago de piropo pero mi culo no es ni brasileño, mi culo es algo así como el de Kim Kardashian o JLo sólo que como no soy famosa ni llevo ropa de diseñador (ni Photoshop) no cotiza, más bien repugna- pues como que no hay.
Llevo ya un par de veranos que me cuesta soltar los vaqueros una barbaridad. Ya cuando hace un calor asfixiante y es cuestión de vida o muerte -por golpe de calor- me los cambio por un short.
Pero sufro. La piel blanca, blanquísima, la celulitis, la piel blandurria.. Oye yo no soy modelo y llevo una rutina bastante cargadita que no me permite hacer ocho horas de cardio-aerobic al día, que yo vivo de lo que estudio, no de mi cuerpo.
Pero claro, llevarse mal con el cuerpo de una pues es molesto porque no tienes otro, te ha tocado este y andando, algo habrá que hacer con él.

A esto se suma el acné, que no tuve ni con quince años y ahora, casi con el doble de edad, parezco una paella Alicantina. Quistecitos de estos que son como un grano que no llega a tener cabeza jamás, marcas de quistecitos anteriores, la piel grasa como una freidora de patatas del Mc Donald's. Un horror.

Y yo entre los granos y la baja forma física estoy pal arrastre. Que es que rezo para que suban las temperaturas pero a la vez pienso en abandonar los vaqueros y me entra ansiedad, me pongo a hiperventilar y bañada en un sudor gélido repugnante y lo paso fatal.

Total, que habrá que hacer algo porque yo así no puedo vivir, me miro en el espejo y mi cara parece parece tener quince años y mi cuerpo cuarenta. Ya no sé dónde quedé yo, con mi piel mixta de poritos dilatados pero sin granos. Y mi tripa remetía pa'dentro y mis caderas normales y mis piernas normales. Y de mi pecho pequeño ya ni hablamos, yo no quiero saber cómo se va a poner esto cuando yo tenga que lactar, se va a quedar Yola Berrocal a la altura del betún.
Vamos, que me miro al espejo y pienso que me han pegado el cambiazo, que quién es esa que me mira con esas ojeras tras tanto grano.

Si esto es así a las puertas de los treinta miedo me da la antesala de los cuarenta, empiezo a pensar seriamente que quizá sea la antesala de la consulta del cirujano plástico, la verdad, con su hilo musical y sus revistas de treinta páginas de publicidad de marcas carísimas por una de reportajes sobre vacaciones en islas desiertas (pero con habitaciones de hotel de 2500€ la noche) e ideas sobre qué llevarte en la maleta (de Louis Vuitton, of course) al viaje en cuestión (bañador de crochet negro de Dior, pamela de Prada, Hawaïanas en tonos flúor, sandalias con incrustaciones de Swarovski de Louboutin, maxi bolso de rafia de Miu Miu, maxi vestido tie-dye de Gucci, perfecto con tachuelas de Balmain y botincitos tobilleros de Isabel Marant en tono nude para combinar con los mini shorts vintage de Levi's, súper asequible al bolsillo de la mayoría de los mortales en estos tiempos de crísis todo ello).

De modo que algo hay que hacer. Yo de cremas no soy y tengo bastante poca fe en ellas más allá de su condición hidratante, al gimnasio no voy a ir porque lo sé y me conozco y si no voy ni diez minutos a matricularme como para ir tres veces por semana un par de horas, vamos es que ni aunque me pagasen, estoy segura conociendo lo perra que soy.
Así que no sé. Tendré que comprarme una bicicleta elíptica, unos steppers y una comba. De la cinta ya ni hablamos que los aparatos de cardio son carísimos y sólo con una bici y unos steppers decentes se te puede plantar la broma en mil €uros, que yo no sé si la bici elíptica te enseña geometría en el espacio mientras practicas o qué, habrá que mirarlo.

Pero yo quiero ser el palo de una escoba porque oiga ud., me siento discriminada entre tanta modelo de Victoria's Secret.

Ay mundo egoblogger, cuánto daño has hecho. Como a casi todo en mi vida, te odio más de lo que te quiero.

domingo, 20 de mayo de 2012

Claro que lo sabías. Lo sabías perfectamente.

Te lo dije. Está aquí escrito, unos cuántos posts más abajo. Te lo dije porque aunque fingí creerte sabía que no era ninguna broma. Te conozco. No había nada de broma en todo aquello.
Lo dejé pasar porque pensé que te darías cuenta de que habías metido la pata y te calmarías, que desecharías la idea cuando vieras que era peligroso.

Creí que sabías que yo valía la pena, que valía más la pena que un polvo. Como siempre contigo, me equivoqué.

Hablas de pensar en ti pero ¿cuándo no piensas tú en ti? Siempre lo haces. ¡Tengo taaantas ganas de verte...! Claro, tantas que si se presenta la ocasión de pillar cacho te olvidas de mí y prefieres ver qué cae.

Criticas a otras porque no ven más allá de su pareja y a ti te dan de lado pero cuando tú la tienes te olvidas del mundo entero y sólo estamos ahí cuando tu pareja hace planes sin contar contigo.

Yo siempre he sido el segundo plato, cuando no había nada mejor que hacer o cuando había que sonarte los mocos de la llantina entonces era cuando acudías a mí. ¿Crees que no me daba cuenta? Me daba cuenta yo y quienes me rodean y no pocas veces me lo han dicho, todos ellos.

Claro que me daba cuenta, de todo. Siempre. Pero lo dejaba pasar porque pensaba que algún día te darías cuenta y empezarías a hacer las cosas bien.

Pero tú nunca sabes hacer las cosas bien.

Siempre tienes la necesidad de sabotear todo lo que vale la pena en tu vida. Tu trabajo, las amigas más fieles, las relaciones más valiosas, siempre tienes que dinamitarlo todo por los aires.

Y yo me canso porque esta, bien lo sabes tú, no es ni la primera vez, ni la segunda, ni la tercera vez.

Siempre piensas en ti, en lo que tú quieres, en lo que a ti te apetece. Y a los demás nos pueden dar muchas y buenas.

Dime, ¿tan complicado y descabellado era lo que te pedía? Y sí sabías lo que iba a pasar, lo sabías muy bien pero aún así decidiste arriesgar. Si cuela, coló, que más da que pierda a la más paciente y fiel de mis amigas, me lo perdonará todo como siempre.


Gran error. La paciencia, ya deberías de saberlo, tiene un límite, incluso la mía. Puedo soportar muchas cosas, cosas que no me parecen bien, cosas que me dan mucha pena. Las dejo correr. Pero al final del camino el vaso se colma y desborda porque no conoces límites, nunca sabes hasta dónde no hay que llegar, lo que no hay que hacer, lo que no se puede ni se debe hacer. Y la gente se cansa. Todos los que te rodean se cansan y acaban por hacer su vida y más allá de un intercambio de mensajes o un café de vez en cuando no te dan más importancia en su vida porque saben que no lo vales.

Vuelta a empezar y esta vez es la última porque te has pasado veinte pueblos y no pienso quedarme sentada a esperar que el próximo en la lista sea mi novio.
No pienso quedarme sentada a esperar que encuentres nuevas y más hirientes formas de decepcionarme, de demostrarme que no aprecias nada, que no valoras nada, que tu egoísmo no conoce fin.

Sigue poniéndotelo todo por montera y pensando sólo en ti y más concretamente pensando con el coño, a ver qué tal te va en la vida.

Porque por otro lado, voy a contarte un secreto: tener coche y un trabajo no hacen de ti una persona maravillosa. No te hacen buena persona, ni humilde, ni simpática, ni generosa ni nada. Ni siquiera hacen de ti una persona común.
Desdeñas a los que no tenemos lo mismo que tú sin darte cuenta de que tenemos mucho más. O tal vez por eso nos odias en secreto y recoges nuestras migajas: porque tenemos mucho más de lo que tú podrás tener nunca. Cosas que no se compran con dinero como una carrera o un coche, eso cualquiera puede comprarlo. Las cosas que el dinero no compran son las que importan realmente. Y tú de esas ya no tienes ninguna.

lunes, 14 de mayo de 2012

Más tipos de pijo to come.

Tengo la tipología pijíl muy abandonada, debo meterle mano sin más dilación al Pijo Américano porque he estado viendo unos documentales sobre cirujanos plásticos de Beverly Hills y la cosa -si ya no lo tenía antes ahora menos-, no tiene desperdicio.

Además ultimamente en este blog todo han sido despotriques o pasteladas y creo que el pobre pide a mayúscula limpia (grito limpio fuera de la blogsfera) un poco de humor.

Lo dejaré para mañana que bajan las temperaturas que yo con el calor me acelero y estoy como muy efervescente ahora, voy a ponerme en agua a ver si me disuelvo y cumplo con mi función. O lo que es lo mismo, me voy a la ducha que tengo que ponerme en marcha.

Mañana más y espero que mejor... y sobre todo, ¡más divertido!

martes, 8 de mayo de 2012

Tú o Mi Ángel.

A veces me da la impresión de que en este blog escribo sobre cualquiera menos sobre ti.
Supongo que es porque te quiero proteger. Hace tiempo que desistí de hablar sobre ti porque las cosas valiosas hay que cuidarlas y mimarlas, hay que protegerlas de cualquier agresión externa. Las cosas valiosas no se exponen, como la pulsera de bellotitas de cristal que me regalaste. Para conservarla intacta la mantengo en su bolsita de terciopelo, dentro de su caja. De vez en cuando la saco y la miro y me quedo embobada contemplando los reflejos, los matices de la luz sobre el cristal. Y después la vuelvo a guardar porque me da miedo, bien lo sabes tú, ponérmela  y que alguna bellota se dañe, que se rompa, que se arañe.
Eso me pasa contigo. Guardo nuestras cosas con celo dentro de una bolsita de terciopelo, en su cajita a la vez dentro de un cajón y sólo las saco cuando estamos tú y yo.
Porque las cosas de pareja son eso, cosas de pareja. Cosas entre tú y yo que nadie puede entender porque las hemos creado nosotros con todo nuestro amor, con toda nuestra complicidad y nuestra ternura. Y son nuestras y de nadie más, esa es una de las cosas que las hace valiosas: que nadie más participa de ellas, sólo nosotros dos.

Una vez se lo intenté explicar a un amigo, lo nuestro era bonito porque era sólo nuestro, porque sólo él y yo sabíamos que existía y nadie más era partícipe de ello, era nuestro y sólo nuestro, nuestro secreto, nuestra historia, nuestro pequeño tesoro.

La magia de las relaciones la conforman esas pequeñas cosas que son sólo de dos, las bromas internas, los motes, las canciones...
Y yo esas cosas las tengo al abrigo de los demás porque sería una traición sacarlas a la galería y exponerlas. Es nuestra intimidad, sólo tuya y mía y así es como quiero que siga siendo.

Luego existe un problema y es que lo que yo siento por ti no se explica con palabras.
Podría coger mis dos volúmenes de la R.A.E y buscar por todas y cada una de sus palabras intentando encontrar las más exactas, las más apropiadas... y jamás conseguiría hilar dos frases ni dos libros que diesen con los sentimientos que yo experimento.

Si tuviera que resumirlo y simplificarlo supongo que empezaría por la gratitud.
Ahora, con el paso de los años, me doy cuenta de que no se debe amar a nadie si no tienes nada que agradecerle.
Yo a ti te lo debo todo, me devolviste a la vida el día que te conocí, como la canción aquella que tanto me gustaba años antes de conocerte, Bring me to life, Wake me up inside / Call my name and save me from the dark / Bid my blood to run / Before I come undone / Save me from the nothing I've become [...] Breath into me and make me real / Bring me to life.
¿Cómo explicar un nacimiento, especialmente cuando es el tuyo? Pues ya lo he hecho otras veces. Simplemente es como entrar en parada cardíaca sólo que no hay luz al final del túnel, no hay paz ni hay nada, hay oscuridad. Entonces sientes una descarga, una sacudida, algo te recorre el cuerpo entero y por primera vez en minutos (en mi caso fueron años) sientes algo. Te están desfibrilando. El equivalente a una desfibrilación en mi caso fue el momento en el que me giré y te vi sonreír. Boom, sacudida, trescientos y pico voltios directos al corazón, ida y vuelta por todo el cuerpo.
Paradojicamente después de abrir los ojos fue cuando vi la luz. Tu rostro. El sentimiento de paz, de tranquilidad, de amor infinito.
El corazón se ha vuelto a poner en marcha, boom-boom, boom-boom, boom-boom, pulso, sangre disparada por todo el cuerpo, aluvión de hormonas y reacciones químicas en cadena. Suena aterrador y en realidad dudo que haya habido otro momento de mayor serenidad en mi vida.

Y de ahí en adelante sólo amor, sólo delicadeza, risas, proyectos, besos, abrazos, carcajadas, sólo dulzura, luz. Nunca más oscuridad, nunca más desesperación, sólo una luz muy brillante pero que no daña a los ojos, calidez, seguridad.

No puedo escribir sobre ti porque por mucho que se pueda escribir sobre los ángeles nadie sabe cómo son ni lo que se siente al tenerlos cerca hasta que no le ha ocurrido. Puedo describirte, puedo describir la paz, el amor, la ternura.. pero se queda corto porque lo que tú me das va mucho más allá de las palabras, de un post o puede que incluso, de una vida.
Sólo yo sé lo que es tenerte a mi lado porque sólo yo tengo la dicha infinita de tenerte en mi vida, de poder alargar mi bracito cortito y coger tu mano.

Y esa es precisamente la belleza de todo esto, amor mío. Que tú eres sólo mío y no tengo que compartirte con nadie. Que tú estás hecho a mi medida, que tú me complementas, que nunca me dejas sola, que no eres de nadie más.
Que tú eres para mí y yo soy para ti y todo lo que quede fuera de ti y de mí, todos los que no sean tú y yo jamás entenderán lo que nosotros hemos construido, nuestra fortaleza, nuestro refugio, nuestro secreto. Nuestro amor.

sábado, 5 de mayo de 2012

Yo no soy un juguete ni La Dama De Hierro.

Yo pensaba que había dos cosas que no soportaba: la mentira y la traición (que aunque puedan parecer lo mismo no siempre van de la mano). Hoy me doy cuenta de que hay una tercera cosa que detesto: ser una tirita.

Supongo que a todos nos ha pasado pero a mí me cansa que me suceda y me cansa e incluso me llega a enfurecer no aprender de ello.

Ahora mismo sé que lo que siento se pasará, siempre se ha pasado.

Verás, yo tenía a mi ex metido hasta el tuétano. Me corría por las venas, veía por sus ojos, mi corazón latía al vaivén de su voz. Lo adoraba. Lo quise tanto, tanto que creí firmemente que jamás, por mucho tiempo que pasase, dejaría de quererlo. Pensaba que podría perdonárselo todo porque no me quedaba más remedio: le quería y cualquier cosa que hiciese, por terrible que fuese, jamás llegaría a destruir aquél amor que sentía por él por mucho empeño que yo pudiese poner en liberarme de ese sentimiento.
Me sentía como un boomerang, podía irme, podía irme muy lejos, incluso podía ser él quien de un manotazo brutal me mandase a años luz de distancia. Podía tardar meses, años en encontrar el camino de vuelta. Pero como al boomerang, una fuerza superior a mí me atraía hacia él como un imán. Él era el principio y el fin: todo empezaba y terminaba en él, mi vida era un círculo cuyo centro era él y nunca avanzaba porque siempre, pasara lo que pasase, invariablemente terminaba con mi vida suspendida en sus manos, como el cigarro que sujetaba levemente entre sus labios. Bastaba que él abriese la boca para dejarnos caer pero tarde o temprano volveríamos a aquella cueva oscura y húmeda porque mi destino, igual que cualquiera que el de aquellos cigarros, era terminar allí. Había nacido e iba a morir por y para estar entre sus labios.

Lo que se me había pasado por alto es que yo no era un cigarro. Pequeño detalle a tener en cuenta.
Yo era una persona, con un corazón, unos sentimientos, unos deseos. Y era una persona joven, muy joven, una niña todavía a quien le faltaba convertirse en chica y después en mujer. Errorcillo de cálculo, supongo.

Así que al final la niña se cansó de no sólo no tener juguetes sino de ser ella misma el juguete, se levantó y no volvió nunca más a jugar a aquella casa porque ella nunca allí nunca podía jugar y si su anfitrión por algún acto de enorme generosidad la dejaba jugar un ratito, ella nunca ganaba.

El resto de la historia ya lo conoces. Que hasta hoy. Que sí, que lo quise muchísimo y esto y aquello pero la paciencia tiene un límite y la imbecilidad transitoria es, a Dios gracias, eso: transitoria.


Unos años antes de aquello perdí a la consideraba mi mejor amiga. Mi otro yo. Mi hermana adoptiva.
Aquella amiga que lo sabe todo de ti, a la que no hace falta que le cuentes nada porque antes de que tú abras la boca ella ya lo sabe.
La amiga que por mal que se pongan las cosas siempre sabe reconfortarte y sacarte una sonrisa, una carcajada sincera.
La quería muchísimo. Hubiera hecho cualquier cosa por ella. Lo último que quería y menos en aquél momento era perderla. Porque yo ya había perdido demasiado entonces como para perder también a mi hermana. Lo único que yo creía que me quedaba en aquél momento era ella.
Pero ella se cansó, no me entendía y se hartó de no comprender lo que me estaba pasando y montó en cólera y se fue. Y a mí aquello me hizo mucho, muchísimo daño, así que intenté devolvérselo para ver si así entendía lo mucho que me había dolido perderla.
Obviamente no entendió un carajo y aquello fue el punto y final definitivo.
Lo pasé muy mal durante años. Echaba de menos a mi amiga, a mi hermana. Sus bromas. Su risa. Su forma de dejarme la habitación empantanadísima en cuanto entraba en ella. Las noches de mentiras y líos, las madrugadas de risas. Los gabinetes de crísis poniéndonos cerdas a comer cualquier cosa que hubiese en la nevera. Todo, lo echa de menos todo.
Al final, por estas maravillas de las redes sociales nos volvimos a encontrar. Hablamos de lo pasado y de que eso era, pasado. Que éramos muy jóvenes y no nos habíamos entendido la una a la otra pero que las dos sabíamos que lo que la otra había hecho no lo había hecho con mala intención sino porque las situaciones, la suya y la mía, nos habían sobrepasado.

- ¿Vas a quedar con ella?, me preguntó otra amiga.

- Ahora mismo no, más que nada porque no vive en la ciudad. Pero de no ser así tampoco lo sé. No quiero sentarme delante de ella como hice mil millones de veces en el pasado y no reconocerla. Ver a una extraña en vez de a mi amiga. No quiero eso, me moriría de pena.

Eso es lo que pasa, ¿sabes? Que llega un momento en el cual ha pasado tanto tiempo que la relación es insalvable, que ya nunca volverá a ser lo que fue.

Y no quería que eso me pasara contigo sin embargo sé que me pasará. Me pasó con dos pedazos de mí misma: mi amor y mi hermana, ¿cómo no va a pasarme contigo?
Me olvidaré de ti igual que de ellos, me olvidaré y no serás nada, no quedará nada de ti, de lo que un día fuimos, de lo que un día no hace tanto vivimos, compartimos durante tantas horas, tantos días, tantos..

Pero dejando esto de lado está el tema de las soluciones provisionales. Los amigos de paso. Los amigos puente. Las tiritas de toda la vida, vaya.

Esto me ha pasado otras tantas veces. Persona perdida en medio se su vida, rechazada, fuera de lugar, que no sabe dónde ir ni qué hacer y allí estoy yo. Y bueno, ya que ella se presta tomemos lo que tiene que dar.
Durante meses, años, succionáis cuanto tengo y más. Mi tiempo, mi cariño, mi amor. Y a veces más.
Y cuando llega la pareja de turno, el grupito nuevo de amigos, a mí que me den.
Ya no hay tiempo para quedar conmigo, no hay respuesta a los sms, no hay nada. Vacío absoluto: 'ya no te necesito, nena'.

¿Y yo qué? ¿Y si yo sí te necesito a ti? ¿Dónde quedan las confidencias, las horas de charlas, de risas, de sueños compartidos? ¿Los yo siempre estaré aquí, yo nunca me iré, a mí no vas a perderme? Eh, ¿dónde están ahora? ¿Cuántas veces me prometiste que no iba a perderte, por Dios Santo, cuántas, cuantísimas?
Y ¿dónde queda eso ahora? ¿Dónde quedo YO ahora? ¿Qué pasa conmigo ahora? ¿Qué va a ser de mí?

Prometéis en vano. Soltáis una retahíla de palabrería barata que en ningún momento vais a cumplir, ¿por qué? ¿Por qué a todo el mundo le es tan fácil mentirme a la cara, prometer y prometer sin tener la menor intención de cumplir nada?

Y lo que es peor, ¿tan poco valgo yo? ¿Tan poco valgo como para que queráis mantenerme en vuestras vidas? ¿Tan poco os di? ¿Qué fue lo que os faltó? ¿Qué es lo que necesitabais que yo no os supe dar?

¿Por qué nadie, nadie, nadie, nunca me ha querido lo suficiente como para cumplir las promesas, para luchar por mí, por mantenerme en su vida? ¿Qué es lo que hago mal?

¿Eso soy yo, una solución provisional, un albergue? Yo quiero ser La Solución, quiero ser un hogar. No quiero ser transitoria. Quiero ser importante, imprescindible.

Quiero tener valor, ser valiosa. Pero no lo consigo, nunca le importo lo suficiente a nadie como para no hacerme daño y no entiendo por qué.

Más de lo que os doy no puedo dar. Más de lo que os quise no os pude querer. Lo hice todo, todo lo que estaba en mi mano, todo lo que creía que necesitabais, todo lo que se me ocurría, todo lo que estaba al alcance de mi mano, todo lo que me pedíais. ¿Qué os faltó?

Y... ¿qué me falta a mí para ser una constante en la vida de una persona, para ser imprescindible, para que no queráis perderme nunca? ¿Qué es lo que hago mal?

¿Cuántas veces más me va a tocar pasar este dolor?

No importa porque sé que, igual que antes, se pasará. Pero mientras se pasa duele y mucho. Y cuando a mí algo me duele así ya no tiene arreglo porque una vez pasado el dolor, el mal trago, las preguntas, las lágrimas, es del género gilipollas volver a meterse en el mismo fregao otra vez porque quien te la hace una vez te la hará mil.

Y yo quiero aprender. Quiero aprender de esto y volver a mí burbuja protectora lejos del alcance de vampiros emocionales disfrazados de amigos (no tenéis ni idea de lo que significa esa palabra).

Quiero que sea la última vez que esto me pasa. No pienso permitir nunca más que nadie me use como un vibrador y que cuando encuentre otro modelo u otro amante que le guste más se olvide de mí. Yo no soy un kleenex, un vibrador, una animadora de fiestas, una ONG. Soy una persona y aunque es difícil hacerme daño, coño, por el amor de Dios, tengo sentimientos y estoy harta de que me los trituren.

Yo también necesito que alguien cuide de mí, que alguien me seque a mí las lágrimas. El problema es que en mí no es algo transitorio, no cambio de sentimientos como de bragas.

Vosotros sí, siempre lo supe. Culpa mía. Eso es lo que más me fastidia, que me mentisteis, me dijisteis que siempre estaríais ahí para mí, que nunca os perdería y era mentira pero yo me esforcé siempre por creerlo y aunque sabía, sabía y sabía que era mentira... cerré los ojos con todas mis fuerzas y deseé creérmelo.

Y quiero que sea la última vez que esto me pasa. No quiero que nadie vuelva, nunca más a jugar conmigo.

jueves, 3 de mayo de 2012

Lo siento, tenía que decirlo.

Desayunaba yo cuando eran las 8:30 de esta mañana, leyendo un artículo de mi amiga Nikki sobre prostitución.
Parafraseándola, si de algo entiende Nikki en esta vida, es de putas.
Pero no es la única que entiende, yo entiendo menos que ella en lo que a Chueca y tal se refiere pero de putas también sé un rato. Pasa que ella entiende de las que cobran en dinero, yo de esas conozco menos.
Pero no por no cobrar en cash una es menos puta, no os creáis. Putas hay en la calle Montera y en el Barrio De Salamanca. Y en vuestro círculo de amistades seguro que también.

Hay quien presta un servicio sexual y cobra por ello: las prostitutas que tan mal vistas están.
Hay quienes, en cambio, no prestan un servicio, se venden. A cambio de dinero unas veces (la señora que pega un braguetazo no presta un servicio, se vende, hipoteca su vida), de un trabajo otras, de un poco de autoestima, de placer, de venganza.. Hay muchas formas de prostitución.

Yo misma me he prostituido, a cambio de afecto porque yo de siempre he sido como muy romántica pero a venderte por un abrazo o similares también se le puede llamar prostitución, no cobras en dinero pero algo es algo, cobras en lo que necesitas y yo no era dinero lo que necesitaba.

El problema, como siempre, es hasta dónde estás dispuesto a llegar. Por pagarte el tren de vida que llevas, el chute de esta noche, el polvo de mañana, lo que sea. A quién estás dispuesto a traicionar para conseguir lo que necesitas.

Yo no soy precisamente un ejemplo en este sentido pero sí hay algo por lo que nunca hubiera pasado: por la amistad. Yo podía traicionar a mucha gente para obtener lo que necesitaba pero no a un amigo.
A mí sí me vendieron amigos. Por eso en un momento dado decidí retirarme del mercado amistoso: evita la ocasión y evitarás la decepción. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que eso no era sano, es normal tener amistades y que se acaben, que te hagan daño, etc. Como en las relaciones de pareja. Así que bueno, ahí me mantuve, con bastante poca fe en esas amistades pero bueno, me dejaba llevar.
El caso es que ya me lo decía mi ex: la gente no cambia. Pues no hijo, no, tengo que darte la razón: alguna gente nunca cambia. Alguna gente te envidiará siempre, te la clavará siempre, querrá siempre lo que tú tienes, lo que tú has tenido, alguna gente siempre, siempre, siempre encontrará la forma de decepcionarte, de venderte para conseguir lo que necesitan. Alguna gente mete la pata siempre.

Y claro, yo no es que en ese sentido estuviese muy tranquila. Que no hable de las cosas no significa que no estén ocurriendo. Yo no soy del tipo de persona que acaba de conocer a alguien y le cuenta su vida entera. A mi pareja, que es quien mejor me conoce junto a mi madre, hay cosas que tampoco le he contado. Son cosas íntimas, cosas mías que ora porque me duelen, ora porque no se pueden contar me he callado.
Pero que me calle, que no hable del tema, que corra una cortina de humo por encima no significa que algo no esté ocurriendo.
Y me vienes a mí a hablarme de eso.. y me dan ganas de matar porque me pregunto qué coño tienes en la cabeza.
¿Que qué me parece que te acuestes con mi ex? Pues me parece más o menos lo mismo que te parece a ti que yo me acueste con el tuyo. Ni más, ni menos.

Después llegas tú, te cuento las cosas, hablo contigo, desapareces. Haces que yo desaparezca. Y me vendes tú también, me vendes como me has vendido tantas otras veces antes, me cambias por cualquiera que esté más cerca de ti que yo.

Y no sé qué hacer. No sé qué hacer porque dos personas que eran importantes para mí me traicionan, me exponen, me venden, me chupan todo lo que tengo y luego se van, vampiros emocionales, sexuales, económicos, de todo tipo. Cuando ya me habéis saqueados, os vais.

Y no quiero saber dónde estáis. No quiero saberlo porque no me va a gustar.

Luego os preguntáis por qué él y vosotros no. Pues porque él no me chupa la sangre y me deja desangrada en el suelo. Porque él no me deja llorando en la oscuridad. Porque no me vende. Porque no me engaña. Porque no me traiciona. Porque es íntegro.

Él y no vosotros porque él no es una puta barata dispuesta a matar a quien sea por un poco de dinero o de caballo. No es una puta rastrera que vendería a su propia madre por un chute. Él porque no es, de cuantas pueda haber, la más puta de las putas miserables. Y vosotros sí.

lunes, 16 de abril de 2012

En caso de emergencia... -1-

Hay algo que casi nadie lleva encima y TODOS deberíamos de llevar junto con el DNI, SIEMPRE.
Esas noches que las mujeres salimos y metemos en un bolsillito del clutch el DNI y la tarjeta de crédito también deberíamos de llevar esto.

Yo llevaba tiempo queriéndolo hacer y hoy me he puesto a ello.

Se trata de una tarjetita que podéis hacer en Word y plastificar después y que deberíais de llevar SIEMPRE junto con el DNI por si alguna vez tenéis un accidente y os quedáis inconscientes o desorientados.
Llevarla os puede salvar la vida.

Aquí os cuento cómo la he hecho yo por si os animáis a hacerla, yo desde luego os lo aconsejo.

Grupo sanguíneo
Diabetes
(o no, en este caso es necesario precisar que se tiene pero TAMBIÉN que no se tiene)
Hipertensión Arterial (o no, igual que en la diabetes hay que decir si la tenemos y TAMBIÉN si no la tenemos)
Alergias (lo mismo, hay que decir si las tenemos o no)
Patologías (si no tenéis ninguna enfermedad, nada)
Tratamientos (hay que precisar tanto si se está siguiendo alguno como si no)
Donante de órganos (Si no se desea serlo se obvia este apartado)
Mutua (Si no tenemos ninguna no ponemos nada, nos saltamos el apartado)
Teléfonos de contacto.


De modo que la cosa quedaría parecida a esto:

GRUPO SANGUÍNEO. Si no lo sabéis ponéis DESCONOCIDO.

Si no tenéis hipertensión arterial: NO HTA.
Si tenéis: HTA.

Si no tenéis diabetes: NO DIABETES.
Si tenéis: DIABETES TIPO X (aquí pondríais qué tomáis para la diabetes: antidiabéticos orales: ADO (esas son las siglas de las pastillas para el azúcar en el mundillo: nombre de la pastillita y dósis, por ejemplo, ANTIAZUCARÍN 10mg.
Si son inyectables ponéis igualmente el nombre y la dósis, supongamos que os tratáis con 5 unidades de Actrapid si la glucemia supera los 300dl/mg:
INYECTABLE: ACTRAPID 5u. si glucemia > a 300 -lo de '>' en el mundillo significa 'superior a'-.

Si no sois alérgicos a nada: NO REACCIONES ALÉRGICAS MEDICAMENTOSAS CONOCIDAS (o las siglas NRAMC).
Si sois alérgicos por ejemplo, a la Penicilina: Alergias: PENICILINA.

Si no tenéis ninguna otra patología, no ponéis este apartado.
Si por ejemplo tenéis epilepsia lo ponéis: EPILEPSIA (y aquí igualmente el nombre del medicamento con el cual os tratáis y la dósis)

Si no seguís ningún tratamiento: Sin TTO en la actualidad.
Si tomáis algo a diario, por ejemplo Prozac o Simtrón: TTO. con PROZAC (y la dósis, por ejemplo, 20mg.), SIMTRÓN (e igualmente la dósis)

Si tenéis seguro médico: MUTUA: ADESLAS, SANITAS, lo que sea. Si no tenéis no pongáis nada.

Si queréis donar órganos: DONANTE. Si no queréis, no ponéis este apartado.

Teléfonos de contacto:
Madre, Menganita: xxxxxxx
Padre, Zutanito: zzzzzzz
Hermana: Perenganita: yyyyyyyy
Casa: ñññññññ
Si vivís entre dos ciudades es aconsejable que preciséis dónde vive cada contacto, imaginad que vivís entre Madrid y Barcelona, si os pasa algo en Madrid de nada sirve que llamen a vuestra tía en Barcelona.
Lo haríamos así:
Madre, Zutanita, Barcelona: xxxxxxx
Padre, Eufrasio, Barcelona: xxxxxxx
Pareja: Menganito de cual, Madrid: xxxxxx
Hermana: Isadora, Madrid: xxxxxxx


Esto lo tendréis que ajustar con Word para que quede del tamaño del DNI o de una tarjeta de crédito, no es muy complicado y en última instancia podéis llevarlo a un servicio de reprografía o similar y pedir que os lo impriman a tamaño carné teniendo en cuenta siempre que la letra no puede ser diminuta ni estar todo súper arrejuntado: la letra ha de ser clara y facilmente visible, en caso de emergencia no hay tiempo para andar descifrando jeroglíficos ni de sacar una lupa.
¿Por qué en tamaño carné y no en un folio? Primero porque un folio ocupa muchísimo espacio en una cartera y segundo porque nadie en caso de emergencia va a ponerse a rebuscar entre vuestras cosas, tiene que estar junto con el DNI y no doblado en dos o en cuatro: que se vea a simple vista, facilmente, que contiene información importante.

Luego se plastifica y se lleva siempre en el mismo sitio que el carné, hay fundas de plástico que tienen dos compartimentos, al abrirse un carné queda al lado del otro (o uno debajo del otro), ponéis poner en un lado el DNI y en el otro esta tarjetita:
Aquí pondríais el DNI arriba y esta tarjetita abajo de modo cuando buscasen el DNI para identificaros automaticamente también encontrarían toda esta información de interés.

                             

Espero de verdad que os animéis a haceros la vuestra y a hacerle la suya a vuestros familiares, puede ser muy útil en situaciones de emergencia y sólo toma unos minutos hacerla :)

jueves, 12 de abril de 2012

De todo y de nada.

No entiendo esta preocupación absurda de la gente por el qué dirán.
No importa cómo seas tú ni cómo sea tu vida, importa cómo creen los demás que son.
Y no lo comprendo.

¿Qué pensará la gente si digo que fue mi ex quién me dejó a mí? Ja, mira ésta, que decía que su relación era idílica y que tenía al tipo totalmente enamorado y la deja por otra, si es que se veía venir...
Y ¿qué carajo importa eso? ¿Acaso crees que la gente no sabe sumar dos y dos y no se da cuenta de que, en efecto, tu ex te dejó por otra y mentiste sobre lo maravillosa que era vuestra relación? Y a eso le añadimos que mientes respecto a la ruptura, que no hace más que empeorar las cosas.
¿Qué pasa si te dejó? A todas nos han dejado, por otra, porque no nos querían, por lo que sea.
Y todas hemos dejado también. No veo cuál es el problema.

Yo no miento en cuanto a esto, Perenganito me dejó y a Fulanito lo dejé yo y eso ahora poco importa porque el caso es que se terminó y no estamos juntos, fin. ¿Qué más dará quién dejara a quién?

¿Qué dirá la gente si les cuento que me echaron del trabajo o que no me renovaron? No, es mucho mejor decir que fui yo quien se fue.
Claro, porque nadie sabe cómo está la situación laboral en la actualidad y nadie sabe que hoy en día no trabajas donde quieres sino donde puedes y dando gracias.
La gente es que es tonta y se lo cree todo, de hecho después de esto puedes contarle si quieres una de vaqueros.

Y digo yo: al final del día, cuando te metes en la cama, ¿no sigue tu ex habiéndote dado la patada? ¿No sigues teniendo que haberte ido a currar a Burgos porque en Cuenca no encontrabas nada? ¿No sigue tu novio actual no siendo lo que esperabas? Pregunto yo, eh...

Tal vez ese sea mi problema, que me importa muy poco lo que los demás piensen de mí.
Suelo hacer lo que considero, según mis valores morales, mi código ético propio y mi conciencia, que debo de hacer. Y me importa un carajo si hay gente que piensa que soy tonta por perdonar esto o aquello, rencorosa por no haber dejado pasar lo otro, soberbia por no haber tragado con lo de más allá.
Es mi vida, hago muchas cosas por los demás, por no ver mal a los demás, por hacer felices a los demás, por ayudar a los demás. Pero también necesito hacer cosas por mí misma. Al final del día, cuando me acuesto y apago la luz... me importa cómo he hecho sentir a la gente que quiero y cómo me he sentido yo.
Importa si yo estoy orgullosa de mí misma, si estoy feliz con mi vida, si he hecho lo que consideraba que tenía que hacer, no en base a lo que la gente opine al respecto sino en base a mis creencias.

De nada sirve que diga que mi novio es perfecto porque se acerca mucho a la perfección pero deja su ropa tirada por donde le pille. Obviamente esto es una minucia pero es una minucia que al cabo de equis días me enerva un poco (sobre todo si tengo el SPM).
No importa que diga que tengo un millón de amigos fabulosos porque no tengo un millón de amigos -ni falta que me hace que yo entre las multitudes me agobio rápido- ni son fabulosos. Son como son, a veces mejores y a veces peores pero así los acepto porque nadie es perfecto, yo la primera, y los quiero tal y como son.
No tengo el trabajo de mis sueños ni cuatro carreras y seis másters. ¿Y? ¿Me hace eso peor persona? Sigo ayudando a señoras a cargar las bolsas de la compra escaleras arriba o un tramo del camino, sigo ayudando a señores mayores, a mamás con carritos o a chicas con maletones a bajar las escaleras. Sigo sacando un kleenex y preguntando cuando veo a alguien llorar en el metro. Sigo cuidando y mimando a mis bebés (mis gatos) y vigilando si están bien o tienen un ojito malito, han devuelto o no juegan y están tristes. Sigo tomándome el tiempo de escribir unas palabras de ánimo para quien las necesita. Sigo arriesgándome a parecer borde o insensible al decirle las cosas claras a la cara a quien no quiere verlas pero necesita que le abran los ojos... aunque eso pueda suponer una riña, un malestar, un momento de silencio e incomodidad pero lo hago porque creo que es lo mejor.
Sigo intentando ser mejor persona cada.

... Y eso me lleva a por qué al final del día cuando me meto en la cama lloro. Porque mi vida no es perfecta a pesar de que quienes me rodean quieran hacerme ver que está muy bien.
Claro que está muy bien y doy gracias todos los días por la vida que tengo, por mi familia, mi pareja, mi casa, la salud de los que quiero.
Pero aunque el trabajo que tenga en el futuro pueda sonar mucho más glamuroso y esté mejor pagado... no es mi vocación.
No me importa si mi vocación repele a otros, si les provoca mareos, si exclaman aquello de ¡yo nunca podría hacer eso!, no importa si tiene menos días de descanso, si no me permite ir de punta en blanco cada día, si llego a casa sudorosa y derrotada con dolor de piernas la mayoría de las veces, con dolor de alma las demás.
No importa nada porque esa es mi vocación, ayudar a la gente. Y por eso cuando me acuesto y me quedo sola conmigo misma en silencio me da exactamente igual que otros piensen que ese trabajo lo podría hacer un mono adiestrado pero que está bien pagado por no dar un palo al agua o que mi vocación no es una carrera, eso debería de ser una FP como mucho porque no es para tanto.
No me esfuerzo en hacer creer a la gente que mi vida es gloriosa y fantabulosa porque no lo es. Es una vida, sin más. Y es la mía, por más señas, de modo que tengo que vivirla y ser feliz con ella yo, no los demás.
Porque por mucho que yo pueda decir y maquillar, por mucho que pueda aparentar y dar a entender... al final del día, solas en la cama, sólo estamos yo... y mi vida real. La vida que por más que adorne y sazone es la que es, sin trampa ni cartón.

Al final del día, solas en la cama, quedamos mi pareja y yo. Mi familia y yo. Los amigos que no se han ido y yo. Mis bebés y yo. Mi trabajo y yo. Mi conciencia, mi mente y yo.

Y mi conciencia, mi mente y yo podríamos engañar a los demás pero no a nosotras mismas. Porque eso es de cobardes. Y yo cobarde no he sido nunca, por eso estoy aquí. En esta cama y no en otra, con este trabajo y no otro. Porque le eché demasiados cojones, porque me revolví, chillé, pataleé, levanté la liebre. Y en este país pensar y sublevarse está muy mal visto y hasta penado por ley.

Y así nos va. A mí y a todos. Pero ya sabéis, es preferible morir de pie a vivir de rodillas. Para no ser un mentiroso y un cobarde al final del día, cuando nadie te ve y no puedes escapar de la cruda realidad.

martes, 10 de abril de 2012

Pero tú sí me dejas a mí.

Mi amiga Nikki tiene la mala manía, periodicamente, de pedirme que le envíe este trocito de un diálogo entre Meredith y Derek, de Anatomía de Grey.
Se lo he enviado por mail, se lo he puesto en Facebook, se lo he dejado en un post-it en la nevera, se lo he tatuado en la frente... pero no sirve de nada. Sospecho que es su manera de tocarme las narices: paso meses sin saber nada de ella y de repente un día me escribe o me llama para pedirme, por enésima vez, esto.
Así que voy a postearlo aquí para tenerlo a mano las próximas mil doscientas veces que me lo pida aunque ya me lo sé de memoria después de tantos años escribiéndolo cada equis meses. Podría hacer un casting para una película con un gran director y lo bordaría soltando este párrafo, me darían un Oscar por repetir estas lineas. De verdad. Creo que cuando muera estas serán mis últimas palabras.
Mientras tanto voy a dejarlas aquí, que no van muy desencaminadas con respecto a todo lo que está pasando ultimamente en mi vida y alrededores.
Y hasta aquí puedo leer... o escribir.





Meredith, te quiero. ¿No lo ves? ¿No lo entiendes?
Eres el amor de mi vida, no puedo dejarte.
Pero tú sí me dejas a mí. Te marchas cuando te apetece, vuelves cuando te apetece... No a todos, no a tus amigos: me dejas a mí.
Así que te pido... si no ves futuro en nosotros, si no estás metida en esto... por favor, terminalo ya porque yo no puedo. Yo estoy metido en esto. Hazlo por mi bien.

miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Alguien sabe cómo hacer una maleta con mesura y acertadamente? Que deje comment explicándolo, por favor.

Queridos hermanos... esto, queridos amigos: gracias por la cantidad masiva de visitas al blog estos días, casi me caigo de culo cuando vi las estadísticas :)

Entraba yo a contar, a quien pueda interesar, que me acabo de enterar (bueno vale, me he enterado hace unas horas) de que me voy de viaje mañana. Así que los posts sobre los diferentes tipos de pijos, cosas de hospitales y demás tendrán que esperar a la vuelta porque sólo voy a tener internet en el móvil.

A la vuelta prometo continuar con los posts que faltan y todo lo que queráis.

Mientras tanto sed buenos, cuidaos, cuidadín en la carretera si cogéis el coche y nos leemos a la vuelta :)


¡Besitos!
xXx

lunes, 26 de marzo de 2012

Tipología pijíl.

Estaba yo jaquecosa esperando a que la medicación me hiciese efecto cuando he entrado en mi Facebook y me he encontrado con una actualización de Lucía Etxebarria sobre los problemas de las mamás en el cole de sus nenes. Total que la cosa ha degenerado y hemos terminado hablando de pijos. Esto es así señores, se empieza hablando del tocino y se acaba en la velocidad, qué quieren que les diga.

Yo he vivido y me he relacionado con muchas clases distintas de pijos, entre la fauna pijíl hay tema para escribir diez libros. Pero como no tengo tiempo, aptitudes ni ganas de escribir no ya diez libros sino medio siquiera voy a analizar los dos tipos que más inquietud me generan: El Pijo Vaticano y El Pijo Quiero Y No Puedo.



1. El Pijo Vaticano, El Señorito Andaluz, El Gominas o El Castellanos.

Este pijo es muy fácil de reconocer por su uniforme:
- Pelo larguito pero sin pasarse que para eso están Los Greñas, eso es más un tipo Beatle , a ser posible que caiga sobre los ojos y según la ocasión, puesto de gomina hasta las trancas.
- Camisa con sus iniciales, no sea que en la lavadora de casa se confundan con las del padre o los dieciséis hermanos.
- Cinturón con la bandera de España.
- Pantalones chinos con pinzas.
- Zapatos castellanos, naúticos o en verano, alpargatas.
- Relojón clásico pero de marca.
- Pulserita con la bandera de España.
- Cadenita de oro con cruz o escapulario, a elegir.


No le veis la cadenita, los chinos ni los Castellanos pero os prometo que están ahí.
El largo del pelo así es ideal más ya son greñas.




¡Ay qué sonrisilla, mare! Arreglao pero informal, el Barbour en invierno que no falte en cualquiera de sus versiones y colores.


Por cierto, no tengo nada a favor ni en contra de Chemita pero es que me viene al pelo para ilustrar el estilo Pijo Vaticano.




Este pijo lleva una vida aparentemente normal de aperitivos, paddle, paseos por la sede de Génova y fiesta con los amigos.
La realidad es más complicada: coca, alcohol a gogó, estampar el cochazo de papá en alguna calle céntrica, irse de putas un mínimo de una vez por semana, fetiches raros, aversión por los gays, lesbianas e izquierdosos y por los suburbios en general.
Ellos son la crème de la crème y deben relacionarse con su gente de su misma posición para preservar su especie.
La mujer es un ser inferior que sirve para llevar la casa, parir y poco más. No, ni siquiera para el sexo, para eso están las profesionales, cuantas más mejor. La suya en la cama modosita y sosita, decente.
Este tipo de pijo entre semana y los sábados hace lo que se le viene en gana porque para eso es El Hijo De Dios y él hace siempre lo que le sale de los cojones porque es un macho y como tal ha de comportarse.
El Domingo va a misa de 12, se confiesa y se arrepiente de sus pecados y al salir toma el aperitivo con los amigos de la parroquia. El Domingo es día de guardar y como además están de bajón por los copazos y el polvo mágico están para pocas alegrías. El Lunes ya es otra cosa, vuelta a empezar. Total el Domingo le van a perdonar todos los pecados o sea que de Lunes a Domingo aprovechemos y pequemos a placer y el Domingo Dios proveerá.

La Pija Vaticano también tiene uniforme:
- Media melenita lisa y a mechas con raya lateral, cuanto más lateral, mejor.
- Gargantilla de perlas pequeñitas pero buenas, que son regalo de una tía por la Primera Comunión.
- Cadenita de oro con cruz o escapulario también.
- Camisa entallada pero un poco grande, marcar es de guarras que van por ahí provocando.
- Vaqueros de tiro medio (las Bragas Cristianas son para la intimidad, no para que las vea cualquiera) y rectos.
- Naúticos o manoletinas, de tacón nada.
- Maquillaje el justo y necesario, sin estridencias y sin resaltar nada que la belleza natural es la del corazón de Cristo.
- Bolso de marca pero clásico.
- Tanto en su versión femenina como masculina, los cuellos de la camisa levantados pero sólo por detrás. Levantarse del todo el cuello de la camisa es de malotillos.


Esta mami pija lleva tacón pero se lo perdonamos porque lleva chaleco modelo Jara Y Sedal Otoño Invierno 1990-1991.



¡Ayyy qué parejita pija más mona!


Imprescindible tener al menos dos hermanos pero cuantos más, mejor. Diez, doce, catorce. Los que sean pero muchos.

Estos pijos en Madrid nos los encontramos en Pozuelo y Argüelles. No, los del Barrio De Salamanca son un híbrido de pijos de estos y de pijos fashion de los que ya se atreven a ser un poco más modernos (un pañuelo en la americana, unos zapatos que no sean los anteriormente mencionados, una pulserita que no sea de la bandera de España, etc).

Típicos nombres de Pijo Vaticano:
- Jose María
- María José (ante todo originalidad)
- María Laura
- Francisco (de Paco nada, en todo caso Fran)
- Cristina María.
- Cualquier nombre de mujer + María (que es la Madre de todos)
- Cualquier nombre de hombre + María (ídem) o José (que es el 'padre' de Cristo)
- Borja (of course)



2. El Pijo Quiero Y No Puedo o No me privo de nada pero tengo la nevera vacía y en casa usamos velas en vez de lámparas. También denominados Pijos Aparentes.


A mí estos me dan más penica aún si cabe porque viven sin vivir en ellos. Su vida se basa en ver qué tienen los demás y querer al menos, lo mismo. No importa si las cosas son de marca de La Milla De Oro o de marca de Mantero De Sol, el caso es que haya un logo a ser posible, visible.
El tinte en la peluquería a la que va Mar Flores, que no es donde mejor te lo hacen ni el sitio más barato pero eh, que ahí va la Mar Flores y eso da mucho caché y no hay tinte en el mundo que lo iguale. En la caja negociarán un poco (o un mucho) a ver si les pueden hacer un descuentillo por familia numerosa, por venir de parte de Fulanita o Menganita, porque ya verás como te voy a traer un montón de clientas, todas mis amigas van a querer venir aquí, etc.
Estos tienen deudas por doquier: en el dentista de los niños, deben dos letras del coche, seis meses de comunidad, en el super ya los han puesto en la lista negra desde hace años y no les fían... pero el cochazo lo conducen. El bolso de marca, sea auténtico o no, lo llevan. A Baqueira a esquiar no pasan una temporada sin ir. El barquito en Marbella también lo tienen. Los niños tienen clase de paddle, tenis, vela, equitación y Alemán (pero a la profesora particular lo de pagarle era verde y se lo comió un burro, van a regartearle el precio todo lo que puedan y más y te pagarán lo que quieran cuando quieran, ni al final de cada clase, ni a final de mes, ni la cantidad estipulada. La voluntad).
A la interna ya ni se plantean pagarle, la pobre se queda porque al menos tiene habitación y con suerte todos los días hace una comida.
Estos pijos no tienen uniforme definido, es una cuestión de ir a la moda, con marcas y que se sepa.
Tampoco tienen zona concreta, te los encuentras en Madrid centro y en Leganés, por toda la geografía española y mundial.

Un icono de elegancia y glamour: La Lomana. Hay que imitar todos sus estilismos como sea, así haya que comprarse clones a 10€ en los Manteros de la ciudad.


Típicos nombres de Pijo Quiero Y No Puedo:
- Patricia (no sé por qué pero así es) - Patri.
- Daniella - Dani
- Martina (lástima que el Klein no se lo puedan poner también) - Tina
- Carlota - Carli
- Koke, Nano, Junior, Tato y demás diminutivos absurdos.
- Lola (si puede ser Lolita mejor. Pero no la de Sarandonga, Lolita en plan Loulou, oui, c'est moi)
- Kitty, Cuki, Kiki, Caty, Titi, Tuli, Graci y demás diminutivos igualmente gilipollescos.
- Olivia - Lilly
- David (si se le puede incluir el Beckham, mejor que mejor), pronunciado deivid, con su correspondiente diminutivo Dei.
- Álvaro - Alvarito
- Raúl - Raulito
- Anaïs (Anaïs, le nouveau parfum de Cacharel)
- Cristina - Cris, Crisi

Y hasta aquí por hoy que me estresa mucho hablar de este tipo de gente, me entra como angustia, ansiedad, qué sé yo. Que yo también soy pija, si no digo que no, quien más quien menos hoy en día algo tiene de pijo y quien diga que no, miente vilmente. Pero yo es que soy Pija Cutre. A mí lo que me gustan son los trapos a 3€ de Primark, meterme los mercadillos y buscar y rebuscar y encontrar gangas, cortarme yo sola el pelo y pegarme un trasquilón del diez y en señal de protesta no cortarme el pelo en dos años; llevar las Converse con más mi*rda qu' el palo' un gallinero y prefiero gastarme los dineros (los que superan los 20€) en libros, conciertos, música, comer en sitios buenos y ese tipo de cosillas.
Bueno y también soy un poco Pija Mala Leche porque tengo un blog en el que regularmente pongo a parir a todo bicho viviente pero eso es más un hobby, normalmente no voy por la calle ni por la vida examinando y juzgando a todo el que me cruzo. Es más una terapia para que no me empeore la úlcera que otra cosa, de verdad. No soy mala persona -bueno, un poquito sí pero es que ser siempre bueno es harto aburrido-.

Por venir están el Pijo Fashion, El Pijo Hippy, El Pijo Francés, El Pijo Américano y cuantos pijos se me ocurran de aquí a.. a cuando sea.

jueves, 22 de marzo de 2012

El retrato de Dorian Gray.

Ayer vi un retrato tuyo. Era un cuadro, en lo alto de una pared por la cual probablemente hayan pasado y pasarán muchos cuadros y muchos retratos como el tuyo.
No fue difícil reconocerte, el color de la piel, de los ojos. Los pómulos, esos pómulos altos que tienen cierto aire desafiante, brusco. La nariz, peculiar. Los labios, carnosos pero no perfectos, más bien extraños pero ayer, armoniosos.
Y el pelo, el pelo fuerte y brillante pero distinto.

Lo único que no era igual era la mirada. Probablemente fuese la mirada que tenías muchos años antes de que yo te conociese. Cuando todavía no eras la persona que yo conocí, la persona que.. no importa. Ya no importa. Y de todos modos tampoco estoy segura de que tú, en algún momento de tu vida, hayas tenido otra mirada, una mirada limpia y clara, bondadosa.

En realidad te estoy mintiendo, ¿sabes? porque ese retrato no era tuyo. Le fallaba lo esencial: la mirada. La mirada hace a la persona. Y la persona de aquél cuadro no podías ser tú porque tenía una mirada joven, inocente, tranquila. Serena. Había serenidad en aquella mirada.

Así que ese retrato no era el tuyo. Era el de la persona que yo quería, el de la persona que si tú también hubieses querido habrías podido llegar a ser. Porque uno no siempre y no por narices es lo que es, uno es sobre todo la persona que elige ser, la persona que quiere ser. Uno siempre tiene opción, ¿sabes? Ellos me lo dijeron: aún cuando creas que no la hay, siempre hay una opción. Que tú en ese momento no la veas no significa que no exista. Sólo tienes que sentarte a reflexionar y la encontrarás porque siempre hay opciones. 
Yo me di cuenta de que tenían razón y elegí, ahora siempre elijo, nunca trago con nada porque sí, porque no tengo más opción, no tengo otra opción porque lo cierto es que aunque esa otra opción pueda no parecer la mejor, al menos está ahí.

Ese retrato era de la persona que tú hubieses podido elegir ser.

sábado, 17 de marzo de 2012

Muy xeitosa, muy Loewe.

Ya que estamos con los momentos remember por qué no continuar con la vez que fui con mi novio a conocer a su familia.
Mi novio no es de aquí, así que eso de una cenita breve pero intensa o un café para conocer a la familia política no era factible, conocer a mi nueva familia suponía un viaje y una estancia de cinco días en la casa familiar, en el campo.

Mi novio empezó meses antes a vacilarme, cuando me arreglaba para salir me miraba con recelo y me soltaba ay, si te vieran mi madre y mi abuela... Así no te pongas cuando vayamos allá, ¿eh? Que se van a morir de un susto y va a hablar todo el pueblo de ti, qué vergüenza.

Yo en aquella época estaba enamorada hasta las trancas y todo mi empeño era caerle bien a la familia consorte así que me quedaba meditabunda replanteándome mi look. Que dicho sea de paso, tampoco es que me vistiese de tronista ni frecuentase las mismas boutiques que Sonia Monroy.

Total que tras meses de vacile y mi novio contándome que en su familia poco menos que las mujeres van todas de negro y con pañoleta llega el momento de hacer la maleta y consulto con él.

- Tú humilde y sencilla. Vestidos nada, que allí son de guarra. Pantalones tampoco, que son de machorro o de lesbiana progre.

- Pero si yo sobrevivo a base de pantalones.

- Pues vaqueros así holgaditos que no marquen nada, sin ninguna marca ni agujeros ni cosas raras. Tacones nada, que en medio del campo tú me dirás dónde vas subida a unos andamios de 15 centímetros. Y joyas las justas, pequeñitas y discretas. Ah, y escotes obviamente tampoco.

Total que me pongo a rebuscar en el armario y lleno la maleta de las típicas camisetas anchas de andar por casa, vaqueros zurrapastros de hace siglos que me quedan grandes y unas Converse con pinta de viejas.

Mi novio me vino a buscar para emprender el viaje y arrugó el hocico: no sé yo, ¿eh? Muy provocativa y moderna te veo.


Provocativa y moderna eran unos vaqueros negros rectos que no marcaban ni la intención y una camiseta color kaki de una ONG por la protección de los animales, anchorra y que me llegaba por la mitad del muslo con un inocente panda con cara de pena dibujado. Hecha un cromo, iba la menda.

Y a medida que se acercaba el momento mi novio me comía más y más la cabeza con cómo era su familia y claro, cuando llegamos al último lugar recóndito de aquél encantador paraje y se abrió la verja de la casa yo me puse a temblar como una hoja, a ver lo que me encuentro.

Pues lo que me encuentro es una señora rubia, delgadísima (que nadie hubiera dicho que había tenido tres hijos) con una camisa de marca ideal, un collar de perlas monísimo, unos vaqueros de marca también y unos zapatos de tacón medio (que para estar por casa tampoco era plan).

- Mira, ésta es mi madre, Menganita. Madre Menganita, ésta es Zutanita, mi novia.

La cara de espanto de mi suegra no la puedo describir. Me miró y acto seguido miró a mi novio con cara de en una ciudad tan grande, con tantas chicas, ¿¿¿no hubieras podido encontrarte una un poco más estilosa y apañá, hijo mío???


Yo pensando bueno, igual la madre se ha vestido para la ocasión para no parecer la paleta profunda que mi novio me ha descrito, vamos a ver el resto.


El resto eran mi cuñada la pequeña, perfectamente peinada de peluquería, monísima vestida toda de marca, la mar de estilosa, con sus tacones y sus joyas y mi suegro hecho un pincel, también de marca de pies a cabeza, también con cara de por Dios, pero de dónde has sacado a este despropósito de chica.


Obviamente me quise morir pero pensé que igual era sólo esa noche, en plan que se habían arreglado un poco y tal. Pero no. A la mañana siguiente salgo con otros vaqueros igual de rectos y poco favorecedores y una sudadera también anchita y sin formas, casi sin maquillar y sólo con los pendientes (no sin mis perlas) y el reloj y el plantel a las diez de la mañana era mi suegra hecha un figurín, mi cuñada que parecía que se iba a desfilar a Cibeles y mi suegro igualmente ataviado para irse a trabajar. Y todos mirándome con cara como de pena. Y así de la nada, se materializa mi novio bajando majestuosamente por las escaleras, con un camisa de marca, su jersey de marca, su americana de marca, sus vaqueros de marca y sus zapatos de marca, todo perfumado y divino que parecía un maniquí.

- Me voy a ciscar en todo lo que se menea y luego te voy a matar, ¿no me habías dicho que nada de marcas, que eso era de ser pretencioso? ¿Que sencillita y humilde? ¿Qué tienes tú de humilde y sobre todo de sencillo ahora mismo?

- Bueno pero en mí mis padres no lo ven mal porque me conocen y saben cómo soy aunque me vista así, tú tranquila, tú así vas bien.

Y así pasé el día y al día siguiente al levantarme me encuentro con que tenemos que ir a cenar con mis cuñadas y sus novios y le pido a mi novio que me lleve de compras y obviamente, se niega porque no has venido aquí para ir de compras y de nada sirve que yo le diga lo incómoda que me siento entre tanto figurín y que voy a ser la cateta desarreglá de la cena y que yo no quiero ir a cenar a ninguna parte con esas pintas y mis cuñadas súper trendy's con un toque casual y cierto aire hippy pero sin caer en lo démodé pero él nada, no cede a mis súplicas.

Entre tanto mi suegra acaba en el hospital porque creemos que le ha dado un infarto y yo obviamente increpo a mi novio: ¿lo ves, lo ves?, ¡qué disgusto no se habrá llevado tu madre al verme que le ha dado un infarto! ¡Con lo ideales que van todos en esta casa y a mí que parece que me has sacado de Las Barranquillas y me estás rehabilitando!


Menos mal que no fue un infarto, sólo le dio un ataque de ansiedad agudo al ver al Heredero con la yonki porque yo sin maquillar como mi novio me hacía ir, tengo unas ojeritas curiosas y claro, parezco una yonki y mi pobre suegra pues claro, se acojonó, normal.

Pero en fin, que salió del hospital y todo bien. Pero en un momento ya se ve, la pobre, que no pudo más con mis pintas zurrapastrosas y me engancha por el pasillo:

- Hija.. ¿y tú no llevas nunca algo un poco más ajustadito, un tacón o algo?

- Es que no me he traído nada..

- Si quieres Perenganita (mi cuñada la peque) te deja algo...

En este momento aparece mi novio y yo me pongo furibunda cuando se empieza a reír como un loco.

- No, si yo cosas tengo pero es que a mí tu hijo me había dicho que no me tenía que traer nada así..

- ¿Cómo que te dijo lo que te tenías que traer y lo que no?

Aquí ya mi novio se tira al suelo de risa y empieza a revolcarse todo rojo a punto de la asfixia, pataleando al aire y llorando de risa y yo rompo a llorar pero no de risa precisamente.

- Hija, ¿pero qué te pasa?

A mi novio le entra el remordimiento y se levanta del suelo, se seca la lágrima, se reencaja la mandíbula y procede a dar las oportunas explicaciones:

- Ay pobre mi niña, es que yo le gasté una broma.

- ¿Una broma? ¡Si está llorando la chiquilla! ¿Qué le has dicho ya?

- Pues me dijo, sollozo yo, que no tenía que traer vestidos ni cosas ajustadas, ni joyas ni tacones y que no me tenía que pintar porque eso aquí estaba mal visto...

Mi suegra se gira con cara de asesina hacia mi novio que empieza a reírse de nuevo y le increpa, que si está tonto, que cómo se le ocurre decirme eso, el otro a punto de la asfixia por ataque de risa floja...

- Mi hijo es tonto, tú no le tienes que hacer caso que aunque aquí esas cosas estuviesen mal vistas tú te vistes como quieras, ¡mira que hacerle caso!

- Y es que yo le llevo pidiendo desde que llegué que me lleve de compras porque yo me siento muy incómoda así pero él no quiere...

- ¿¿¿Cómo que no quiere??? ¡Perenganita, baja que te llevas a Zutanita de compras ahora mismo!

Y me compré un vaquero, algún top y un vestido y me prometí firmemente no creer a mi novio nunca jamás.

Ahora cuando voy a ver a su familia me llevo lo que yo quiero y me voy de compras porque, a Dior gracias, a mis cuñadas y a mi suegra les gusta un trapo y un arreglamiento más aún que a mí y gozo como gorrina en el fango cuando mi suegra entra a cada momento a la habitación a elegir conmigo que me voy a poner.
Pero de lo moderna que es mi suegra y de cómo despellejamos a las viandantes y personajes de la televisión y cómo comentamos los trajes de novia que nos gustan y los que no etc ya hablaremos otro día, que por hoy ya me he liado bastante y esto no va a haber Cristiano (ni ateo ni nada) que lo lea.

PD: Novio, que sepas que todavía a día de hoy, casi cuatro años después, te sigo odiando por esto y te la tengo guardada. Jum.


viernes, 16 de marzo de 2012

Cause we were so young, so young, so young.

Os ahorraré la explicación de cómo he llegado a este momento remember pero el caso es que quería yo preguntar a quien buenamente me lea con cuántos chicos / chicas han intentado sus padres emparejarles.
Que os creéis que lo de los matrimonios concertados es cosa de Oriente y tal pero ya os digo yo que en Occidente, un poco más veladamente, estas cosas también pasan.

Recuerdo yo aquella tarde en la que mi madre me llama al salón y me encuentro con una señora que no he visto en la vida que más que mirarme me analiza con una enorme sonrisa. No sé muy bien de qué hablamos en aquellos escasos cinco minutos pero sí recuerdo el comentario que me dejó clavada al suelo mientras la señora se dirigía a la puerta de salida: ya verás, ¡¡¡mi hijo te va a encantar!!!

Recuperada el habla, la señora camino de su casa y mi madre de vuelta en el salón atino a preguntar:

- Madre, ¿por qué dice esa señora que su hijo me va a encantar?

- Porque sales con él el Sábado.

- ¿Que qué?

- Sí, por la mañana, a las diez estate arreglada.

- ¿Por la mañana... un sábado.. A LAS DIEZ?

- Sí, vais a ver un partido de fútbol.

- ¿¿¿CÓÓÓMO???

- Que te lo vas a pasar muy bien, mujer.

Diez minutos después, superado el shock: madre, ya estás llamando a esa señora y diciéndole que yo con su hijo no voy a ninguna parte y menos un Sábado a las diez de la mañana y lo que ya sí que NO es lo del partido de fútbol.

- No tengo su número, ya te llamará él.


Toma cita concertada por Las Matriarcas. Qué glorioso.

El Viernes por la tarde ya cantaba yo victoria pensando que el otro pobre individuo había alucinado con la buena nueva de nuestra salidita igual que yo y se había negado en redondo cuando mi madre me tiende, sin mediar palabra, el teléfono:

- ¿Quién es?

- Tú cógelo.

- No, que quién es te digo.

- Ay, el hijo de esta señora para concretar lo de mañana.

- Ah no, madre, de eso nada, yo ese aparato no lo cojo, lagarto, lagarto.

- ¡Mujer, que está esperando y te estará oyendo!

- Pues que me oiga alto y claro que yo no voy a ningún partido de fútbol, menos un sábado por la mañana y menos aún con un desconocido.

Al final Madre, que más sabía por todo que por Diabla, me estampa el teléfono en toda la oreja en medio de mi despotrique y claro, el chaval me oye y me saluda. Y no me quedan más narices que hablarle.

A todo esto acto seguido me llama mi por entonces mejor amiga y le cuento el percal: ¿¿¿a las diez de la mañana un sábado??? ¿¿¿Y encima a ver UN PARTIDO DE FÚTBOL??? ¡Sí que empieza el chaval con buen pie contigo, jajajajaja!




El colmo de todos los colmos ya fue estar arreglada un puñetero Sábado a las diez de la mañana, paraguas en lo alto porque encima llovía y que el jodío crío no estuviese.
Yo, en un intento desesperado por animarme a mí misma me pongo a pensar que igual es el hombre de mi vida, que tal vez sea un macizo de impresión de metro noventa y ojos azules que me lleve galopando en su caballo blanco al país de la eterna felicidad. Justo entonces veo aparecer al susodicho rubio imponente y se me ríen los huesecillos. Pero el Hombre Ideal me mira, pasa de largo, se sube en una moto y se va.
Y detrás de él sale un paraguas negro con dos piernas. Y cuando le veo la cara al paraguas me quiero morir porque ni rubio, ni ojos azules, ni moto ni casi sabe hablar, balbucea.

Obviamente aquello fue un desastre y volví a mi casa a contárselo a mi señora madre y a mi mejor amiga (que dicho sea de paso se estuvo riendo de mí como una semana) pero con la satisfacción del deber cumplido. Hala, ya he quedado con él, ya me lo he quitado de encima, todas las madres felices. ¡Ay, qué tonta fui!

El Viernes siguiente Madre vuelve a presentarse, aparato inalámbrico diabólico en mano y sin mediar palabra me lo estampa nuevamente en la oreja. Entre más graciles balbuceos el chaval me propone ir al cine y mi madre, obviamente, ya le ha dicho que sí así que más que proponerme me informa de que al día siguiente a la seis me pasa a buscar.
Gabinete de crísis con mi mejor amiga:

- Pues sí que le has debido de gustar tía, porque conociéndote y aún encima un Sábado frío y lluvioso a las diez de la mañana debías de estar tú de un simpático y un agradable que pa' qué.

- Desde luego fui todo lo borde que pude y más, no sé a qué viene ahora el rollito del cine.

Descojone por parte de mi amiga, nuevamente.

Lo del cine salió si cabe aún peor, afortunadamente no era un partido de fútbol y era bajo techo así que la lluvia y el frío no me minaban la moral pero el chico seguía igual de desenvuelto.
La película ya memorable, un bodrio en el que todos copulaban con todos, mezcla de novela negra y porno, allí no había quien se enterase de nada, el señor del asiento de al lado tocándose el miembro supongo que intentando aplacar la erección y el chaval removiéndose en el asiento como gusano inquieto, proponiéndome salir de la sala si la situación me incomodaba.

Al final nos quedamos y ya de vuelta en el portal de casa me pide el móvil.

- Ah claro, toma.

- No, el aparato no.. yo decía el número.

- Ah. El número. Ajá. Sí. Claro.

Y claro, se lo tuve que dar, que me quedé más muerta que viva cuando me lo pidió porque yo de lo malo pensé que lo del cine era otra cita apañada por Las Matriarcas. Pero nada justificaba que me pidiese el número de móvil. Eso era contacto directo sin madres de por medio.

Total que no hago más que entrar en mi habitación y recibo un sms que pone algo así como espero que no dejes de quedar conmigo por el fiasco de la peli...
Aquí ya vi el cielo abierto: no, si por lo que voy a dejar de quedar contigo es porque tengo novio. O algo así. Igual tampoco fui tan brusca, no lo recuerdo.

A partir de aquí todo siguió un curso más o menos normal: tu madre te obliga a que lo llames, un día que tu amiga ha venido a verte lo llamas para tomar algo porque al menos no estás sola y no tienes que aguantarlo tú en exclusiva, tu amiga se va, el chaval te mete boca.. empezáis a salir, lo dejáis...

Pero no fue una historia más, diría que fue la primera. Y duró bastantes años porque se me había pasado el detalle de que el susodicho y yo éramos vecinos y él encima tenía perro, o sea que quisiéramos o no nos terminábamos encontrando en la urbanización y para más inri el muchacho trabajaba en mi colegio (no era mi profesor, no, eso hubiera suplido con su morbo todos los inconvenientes anteriores) así que ya apaga y vámonos. Y vuelta a empezar y vuelta a dejarlo y vuelta a empezar y así durante años. Hasta que al final la cosa se jorobó bien jorobada y yo que al principio quería suicidarme cada vez que tenía que salir con él terminé encoñá como una mona y cuando la cosa terminó decidí hacer lo peor que podía haber hecho pero bueno, eso más que el fin de esta historia es el comienzo de otra.

Y ¿por qué me he acordado de todo esto precisamente ahora? Pues porque esta semana hace once años desde aquél frío y lluvioso sábado y del mortal sábado siguiente en el cine. Once años, que se dice pronto, cómo vuela la vida. Ya no somos dos adolescentes, ya no tenemos nada que ver con los críos que fuimos y yo ahora tengo otra amiga íntima y una pareja a la que adoro con la cual todo ha siempre ha sido tan fácil, tan natural y tan espontáneo como nunca antes lo fue con nadie. Desde luego no con mi ex suegra y mi madre negociando mi boda a cambio de equis cabras y camellos.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Loewotomía nada parcial.

Resulta que una conocida marca Española de ropa y complementos de gama alta que no me da la gana de nombrar porque yo publicidad gratis no hago si no es a algún amigo ha decidido hacer un reportaje al estilo '21 días' cuyo título real era '21 minutos con los jóvenes de Proyecto Hombre' pero claro, como pensaba que eso no iba a vender ni era chic a última hora decidieron llamarlo de otra manera.

La perla audiovisual no tiene desperdicio: hijos o familiares de gente conocida como pintas de lo más diversas anunciando una aberración híbrido de un bolso clásico y la nueva tendencia de los colores flúor.

La cosa, así en principio, mal del todo no pinta. Las pintas las llevan los protagonistas, desde rubia oxigenada con raizacos negros a la que se le cayó el pelo en cuanto terminaron de grabar el spot pasando por una siniestra (sí querida, tú eres siniestra por mucho que te pueda jorobar que te metan en ese saco, si eres after punk, gótica o palanganera eso al público poco le importa) terminando por gays que se camuflan de heteros y dicen que lo mejor de Madrid que no tienen otras ciudades son las Españolas. Esto me imagino que lo dice por él mismo que se considera una Española más y no por su atracción (sexual al menos) por las susodichas porque este amiguete tiene de heterosexual lo que yo de Lagarterana.

También tenemos a dos gemelas, oxigenadas ellas también, de las cuales una hace una reflexión filosófica tan profunda como estar enamorado es súper guay (o sea, tía). Patada a La Dialéctica de Platón. Habitantes de La Patagonia, cuerpo a tierra que en breve os aterriza ésta obra clásica en la cabeza del patadón que esta muchacha le ha pegado.

Luego pasamos al tema de los besos, aquí los ninis disfrazados de trendsetters nos cuentan cómo es el mejor beso: que si el que se da en el momento justo, que si el que se da con ganas... Pero vamos a ver, almicas de cántaro, ¿qué tendrán que ver los besos con la ropa? Porque a mi novio y a la mayoría de habitantes de este planeta cuando más ganas le entra de darlos es cuando ropa encima llevamos más bien poca. Si puede ser ninguna, mejor.

Lo de ir montando el número por El Retiro en bolsísitica formación, cada uno con unas pintas de su padre y de su madre como recurso para acercar la firma a la juventud del país y promocionar y ligar la firma a España mejor lo dejamos para otro día. Porque queridos coquitos de oro de la casa:

1. Madrid es más que El Retiro y es mucho más probable ver gente jóven y estilosa por Sol, Gran Vía, La Milla De Oro o locales de moda que en El Retiro, donde la mayoría va a pasear y/o hacer deporte y una minoría a helarse la mona haciéndose fotos para sus egoblogs. Digo, blogs de moda.

2. Comprendo que la política y las estadísticas no vayan con vosotros pero ¿habéis oído hablar de la problemática del paro juvenil? ¿De la cantidad de jóvenes que está emigrando a otros países para buscarse la vida porque el presente y el futuro en España son de lo menos alentadores? Pregunto.
Porque teniendo eso en cuenta sólo una minoría de hijos de papá puede acceder a vuestra firma, así que la necesidad de que vuestro reportaje sea hastag en Twitter o vídeo de la semana en Youtube para que nos llegue a todos no la veo por ningún lado. Coged a los cuatro O Seas De Papá y mandadle el vídeo a ellos por mail, ahorradnos el sufrimiento a los demás.

3. ¿Desde cuándo las sobrinas de Ana Belén (que hasta ahora no las conocía ni El Palomo) o Martín Rivas son trendsetters? ¿Desde cuándo lo mejor de Proyecto Hombre son trendsetters? Porque si lo son, que baje Dior y lo vea.

4. Si la imagen que dais de la juventud española al resto del mundo es que somos una panda de descerebrados hijos o sobrinos de, ninis con pasta y ochenteros trasnochados, mal vamos. Habría sido mucho mejor coger para el spot a alguien que supiese hilar dos oraciones seguidas, hacer algún comentario inteligente y locuaz y que no pretenda hacernos creer que ser gay y hacerse pasar por hetero está de moda. Más bien está, a Dios gracias, muy démodé.
Habéis escogido lo mejor de cada casa y desde luego una muestra para el estudio más bien errónea. Esa muestra no es representativa del total. Que lo sé hasta yo y eso que mira que los estudios estadísticos y yo nunca fuimos íntimos. Ya a partir de ahí lo habéis pifiado todo: la muestra, la población diana y el enfoque del spot.

5. Sí, estamos hablando tooodos en todas las redes sociales de ese spot pero no precisamente por su calidad. Que hablen de nosotros aunque sea mal, el caso es que hablen, ¿ese era el lema? Pues os lo habéis planteado bastante mal porque si leéis la mayoría del material que ha surgido por la web a partir de la difusión del corto, si ya habíais elegido mal la muestra y la población diana, los potenciales consumidores a largo plazo desde que han visto esta joya de la publicidad han prometido firmemente no comprar nada de vuestra marca ni ahora (porque no se lo pueden permitir y anda que no es fea la colección que sacáis en el spot) ni cuando algún día, desgraciadamente dentro de muchos años, podamos salir de esta crísis. De la cual, dicho sea de paso, no nos sacarán los cerebritos de vuestro spot sino más bien esa mayoría de juventud con dos dedos de frente y preocupaciones reales de la que os habéis reído a mandíbula batiente en vuestra campaña.

sábado, 10 de marzo de 2012

Todo sobre el Orfidal.

Supongo que por el nombre del blog veo que mucha gente llega a él buscando información sobre el medicamento Orfidal (Lorazepam en su versión genérica)

Este medicamento no se vende sin receta médica, para empezar.

El Orfidal a grandes rasgos y para que nos entendamos todos tiene un efecto sedante (te relaja, te atontolina un poco) e hipnótico (da sueño). Queda totalmente desaconsejado conducir o realizar actividades que conlleven cierto riesgo (trabajar con cierta maquinaria etc) durante su uso.

Puede usarse en momentos puntuales pero no se aconseja un uso prolongado de más de tres meses ya que puede crear adicción. Es para momentos muy concretos.

Gente que llega buscando información respecto a que tras su ingesta, a la mañana siguiente, no recuerdan nada: es normal, en los primeros usos a la mañana siguiente es normal no recordar cómo llegamos a la cama, que hicimos tras tomarlo, etc. Este efecto se pasa a los dos o tres días, no es nada grave.
Lo más aconsejable es que te lo tomes y te vayas de inmediato a la cama porque vas a caer grogui en cero coma.

Gente que pregunta si se puede consumir Orfidal caducado: no, no se puede, como cualquier otro medicamento ya que sus componentes pueden estar alterados y provocar reacciones anómalas.
No se toma nunca un medicamento caducado y menos un Orfidal, se deposita en el container de medicamentos caducados o inservibles en vuestra farmacia más cercana.

Orfidal y alcohol: Está fuera de lugar mezclar Orfidal con cualquier tipo de bebida alcohólica, el alcohol potencia los efectos sedantes e hipnóticos del Orfidal y el colocón puede ser de catergoría. Y no estamos hablamos de un colocón bueno precisamente. Al día siguiente se pueden sufrir ataques de pánico, ansiedad, depresión y una larga lista de cosas que no molan nada, vaya. Y a veces no duran unicamente un día.
Cogerse un pedal mezclado con Orfidal puede tener consecuencias muy graves.
En general ninguna medicación se ha de mezclar con alcohol, pero un ansiolítico, un barbitúrico, un hipnótico, un sedante, un antibiótico... menos. Por unas cosas o por otras, en el caso de los cuatro primeros el alcohol potencia su efecto y nos podemos pegar un mal viaje. En el caso de los antibióticos, el alcohol anula su efecto, es como no tomarte el antibiótico y si éste no es efectivo en alguna de sus tomas se rompe la cadena necesaria para que haga efecto. Vamos, que si tomas un antibiótico y luego una copa, te has cargado el efecto del antibiótico durante un buen par de días.
Seamos responsables, por favor.

Orfidal y dolor de cabeza: Es junto con la amnesia que comentábamos al principio, un efecto secundario común. Te tomas algo para el dolor y listo. Pero tranquilo que no te está dando un jari ni te ha sentado mal ni nada, es normal, nos pasa a todos lo que lo consumimos o alguna vez lo hemos consumido.

Orfidal para una citología: Consulta con tu médico porque no hay ninguna razón por la cual una citología requiera del consumo previo de un medicamento como el Orfidal. Si tu médico sí te ha mandado que te lo tomes bien, hazlo, sino no veo por qué tendrías que tomarte semejante fármaco para algo tan simple como una citología.

Orfidal en gatos: Esto ya lo cubrí en otro post y es un rotundo NO. Consulta con tu veterinario porque sin duda él te recetará para tu mascota un medicamento mucho más suave con menos efectos secundarios para el animalito, por no hablar de que en los animales la dosificación de un fármaco va igual que en niños: por peso, edad, etc. O sea que si a un gato jóven y pequeño de tamaño le endiñas un Orfidal entero te lo puedes cargar de la peor manera.
Así que no, experimentos de medicamentos con animales NO, CONSULTA CON TU VETERINARIO y él te mandará el fármaco adecuado para tu mascota.

Orfidal durante el embarazo: NO. Vamos, que ni de coña. Una tila y andando. Durante el embarazo las opciones de medicamentos que puedes tomar son MUY reducidas, ni siquiera puedes tomar antibióticos o Ibuprofeno si te resfrías así que mucho menos Orfidal.
Nuevamente CONSULTA A TU MÉDICO y no hagas experimentos, cuéntale tu problema y pregúntale si puedes tomar Orfidal o algo similar en base al problema que tengas (ansiedad, insomnio, lo que sea).
Hasta que no hayas hablado con tu médico yo te desaconsejo por completo que tomes Orfidal por las bravas.

Y creo que esto es todo y no me dejo ninguna búsqueda en el tintero, no obstante si buscas información sobre el Orfidal o Lorazepam no dudes en dejar un comentario y preguntar.


Por si acaso... Espero que no sea el caso pero bueno, dudaba si cubrir esta parte o no pero creo que es conveniente:
1. Si eres un yonki y piensas que con un Orfidal, una botella de ron y alguna droga más te puedes pillar el pelotazo de tu vida lo más probable es que termines en urgencias si llegas. Así que no seas gilipollas. Tu salud y tu vida malen más que cualquier pelotazo.

2. Si fantaseas con la idea de tomarte un puñado y no despertar: Te contaré que la muerte por ingestión medicamentosa no es irte a dormir y que te encuentren en la cama bellísima/o por la mañana como La Bella Durmiente.
Vas a sufrir vértigo, mareos, náuseas, vómitos, dolor de estómago, angustia, taquicardia y/o bradicardia, sudores... y mucho más. Vamos, que es como pegarte un mal viaje, un viaje pésimo. No es una muerte nada tranquila ni placentera.
Y si alguien te pilla y acabas en un hospital lo que te van a hacer es de todo menos agradable. Finalmente o te ingresarán en una unidad de Psiquiatría de donde vas a tener muy jodido salir y te digo porque lo he visto y lo he vivido que estar en Psiquiatría no es plato de buen gusto y que allí se toman muchas precauciones con los pacientes. Muchas. Y lo voy a dejar aquí mejor.
Finalmente no es tan fácil que aciertes con la dósis que para tu cuerpo sería letal. Cuantos más te tomes, si estás pensando aquello de pues me tomo tres cajas y andando, el viajecito que te vas a pegar va a ser memorable, te vas a poner fatal no, peor. Mal, mal, mal, fatal.
No quiero entrar en mucho detalle porque no quiero ser demasiado cruda pero créeme, no quieres ponerte así, de verdad. Por mucho que estés hasta las narices de todo y ahora mismo la muerte te parezca la mejor opción o incluso la única, si te contara lo que vas a pasar hasta llegar a ella, si es que llegas, te va a quitar las ganas. Morir no es un proceso agradable, se sufre mucho, lo que se ve en las películas, se lee en los libros etc es una presentación mejorada y dulcificada de lo que pasa que no cubre en absoluto (ora porque no interesa, ora porque ni el escritor mismo sabe cómo es) la realidad de una muerte.

No existe un suicidio perfecto, cortarse las venas tampoco es hacerse dos cortecitos y ya está, para cortar la vena en su totalidad hay que llegar muy profundamente bajo la piel, tanto que es posible que te secciones algún tendón y pierdas la función de tus dedos de por vida. ¿Y a mí que me importa si me voy a morir? Matarse a uno mismo no es tan fácil, te lo digo yo que sé de lo que hablo y muy bien. Te pillarán con total seguridad, te llevarán a un hospital, te coserán el estropicio, te ingresarán en Psiquiatría de donde te costará mucho salir.. y si te has seccionado los tendones cuando salgas las manos te van a servir para bien poco. Vivo y tullido, ¿es eso lo que quieres?
Y morir desangrado es muy jodido, no es nada romántico ni tranquilo ni apacible tampoco.

Pero del suicidio ya hablaremos otro día.


Pregunta razonable: Oye y tú ¿por qué estás tan puesta con esto del Orfidal y las unidades de Psiquiatría, etc? Pues porque lo he tomado durante bastantes años de mi vida y ahora estudio una carrera de Ciencias de La Salud donde mi asignatura preferida es la Farmacología y donde hago prácticas en las diferentes unidades que hay en un hospital :)



Como ya os dije antes si tenéis más dudas sobre el Orfidal, qué es una unidad de Psiquiatría o el suicidio, no dudéis en dejar un comentario, podemos hablar.


Actualización:
Seguís llegando al blog con términos de búsqueda cómo cuánto Orfidal para entrar en coma, cuánto Orfidal para morir, Orfidal inyectable.

No voy a hablar, ni ahora ni nunca de cuánto Orfidal hace falta falta para entrar en coma o para morir.
Ya os he dicho que la muerte por ingestión de pastillas no es una perita en dulce, no te duermes y ya no despiertas nunca. Es una muerte horrible.

Por otro lado sí existe el Orfidal inyectable pero es unicamente de uso hospitalario, si en una farmacia no os dan Orfidal en pastillas sin receta mucho menos os van a dar un inyectable, entre otras cosas porque las farmacias no lo tienen.
El Orfidal inyectable (tampoco se llama Orfidal como tal) tiene unos usos muy concretos y en unas dósis muy específicas según el uso que se le quiera dar, la edad del paciente, la estatura, el peso, el estado nutricional, etc.
A mí no es un medicamento que me emocione por sus efectos secundarios, a mí y a gente que conozco a quien se lo han puesto le suele sentar bastante mal, los efectos secundarios son de agárrate y no te menees.
Y tampoco es un fármaco que en los hospitales se tenga en planta, lo tiene que pautar y firmar un médico y desde la farmacia del hospital suben a la planta la dósis exacta que el médico ha firmado y se tiene un control bastante estricto de cuántos viales se han utilizado. Por lo tanto colándoos en el control de enfermería y rebuscando entre los cajones de medicación no lo vais a encontrar si os da por hacer semejante tontería.
Además os haría falta una jeringa y lo que es más delicado, una aguja. Y saber cómo se inyecta el Orfidal. Así que si alguien tiene impulsos suicidas y cree que robar un vial en un hospital y ponérselo va a ser fácil, nada más lejos.
Por cierto, colarse en la farmacia de un hospital es praticamente imposible y si llegáis a hacerlo este tipo de fármacos están bajo llave, ni siquiera yo siendo personal de un hospital puedo ir a la farmacia con el vale del médico y cogerlo, no me van a dejar la llave que abre el armario donde lo tienen, de hecho muy probablemente no voy a llegar a ver dónde está dicho armario porque no suelen estar a la vista, están a la vista y el alcance unicamente del personal de farmacia.
Hablando claro: no vais a ver ni a tener un vial de Orfidal en vuestras manos en la vida.

Y en serio, aparcad ya la idea de suicidaros con Orfidal y de suicidaros en general. La muerte no es la panacea, no es la única ni la mejor opción que tenéis. En lugar de poner términos de búsqueda tan alegres y optimistas en Google buscad blogs de humor, de autoayuda, información sobre cómo salir de una depresión, psicólogos que os puedan ayudar, psiquiátras... gatitos durmiendo al lado de una estufa, bebés riéndose a carcajada limpia. Lo que sea. Pero buscad algo un poco menos macabro y triste que la forma de suicidaros. Estáis buscando la solución errónea a vuestro problema, sea éste cual sea. La muerte nunca es la solución.